Las personas que llegan para recibir atención inmediata aumentaron 66% en el inicio del año.

La crisis de salud mental no da tregua. El año comienza con un aumento en las consultas por urgencias en el Hospital Mental de Antioquia. Allí, diariamente, están atendiendo a más de 25 personas a través de este servicio, cuando el promedio en meses pasados era de 15. Aunque el pico aún no desborda la capacidad del hospital, sí enciende las alarmas, porque por lo menos el 70% de los casos requiere hospitalización.

Ricardo Consuegra, psiquiatra de la institución, entrega la radiografía: “En otros meses, el promedio ha sido de 15 o 20 casos. Ahora estamos en 25 y hay días en que tenemos más. La cifra, aunque representa un aumento, todavía no nos lleva a una alerta roja hospitalaria. Tenemos la capacidad para atender a los usuarios”.

Si bien el parte de Consuegra es mesurado, el aumento de los casos no es un tema menor. Tampoco lo son las tipologías que están llevando a los antioqueños a consultar el servicio de urgencias del principal centro de salud mental de la región. Además de trastornos y episodios de depresión, se cuentan casos ocasionados por el consumo de drogas y el mal manejo de emociones, que está resultando en autolesiones.

La mayoría de consultas, dice el psiquiatra, provienen del Valle de Aburrá. En particular de Medellín, ciudad con mayor número de habitantes y que ha registrado una seguidilla de suicidios en los últimos días. Los adolescentes y personas entre los 18 y 40 años, por su parte, componen el grueso de los pacientes que consultan. ¿Qué está ocurriendo? ¿Tiene algo de particular esta temporada del año?

El porqué de las consultas

Lo que explican desde el Hospital Mental es que este aumento de consultas responde todavía a los coletazos de la pandemia. “Todavía lo estamos sintiendo, en particular con episodios de ansiedad y depresión. No era algo inmediato: los efectos del virus, el aislamiento y la economía han influido”, sostiene Consuegra.

Pero estos no son los únicos factores, según el psiquiatra. Una parte de los pacientes que llega a las urgencias del centro de salud ha consumido drogas o se ha autolesionado. “Hemos visto un aumento en los últimos tiempos de la población adolescente que acude a urgencias por autolesionismo, incluso autolesionismo no suicida”, expresa.

Estos últimos episodios, dice el psiquiatra, responden a la ausencia de habilidades para el manejo de las emociones en esta población. Las autolesiones, entonces, se convierten en mecanismos para tramitar los sentimientos o escapar a ellos. Así lo precisa el experto: “Cambian la tristeza o la rabia por dolor físico, y esto es interpretado como autolesionismo. Por eso acuden al servicio de urgencias”.

Y es justo a esta altura donde el consumo inadecuado de sustancias psicoactivas cobra relevancia. Dice el psiquiatra que estas prácticas pueden resultar en psicosis tóxicas, con alucinaciones de por medio, o desembocar en otros riesgos. “Esto puede conducir a autolesiones, daño a otras personas e incluso el suicidio”.

Si bien no hay datos que lo confirmen, la temporada decembrina podría contarse entre los factores que impulsaron este pico. El consumo de alcohol y otro tipo de sustancias es propio de esta época en la ciudad que, según Consuegra, es líder en el uso de drogas en el país. Así lo reseñamos el jueves en un informe: la mortalidad por cocaína en Medellín, por ejemplo, es tres veces mayor a la tasa mundial.

Radiografía departamental

Pero no solo las cifras del servicio de urgencias del Hospital Mental le dan cuerpo a la crisis de salud pública que vive el departamento. También el jueves, en Remedios, una menor de 11 años se quitó la vida. Según el reporte de las autoridades, cursaba tercero de primaria y vivía en la vereda Otú. Allí, en la residencia familiar, fue encontrada sin vida por sus padres.

El hecho se suma a una seguidilla de suicidios que el año pasado, con corte a noviembre, costó 453 vidas en el departamento: 363 hombres y 90 mujeres. En Medellín, que es la capital y cuenta con más habitantes, tuvieron lugar 195 de esos casos. Esto ha hecho que las autoridades comiencen a interrogarse por la efectividad de las políticas públicas para atender la situación.

Entre estas, dice el psiquiatra Consuegra, debería contarse el frente de unidades hospitalarias. La carencia de espacios de este tipo también termina por explicar el pico que actualmente viven en el Hospital Mental. “El otro factor tiene que ver con el cierre de otras unidades hospitalarias de psiquiatría; que no se cuente con otros servicios de urgencias psiquiátricas distintos a nosotros”.

Aunque por los menos el 30% de los casos que atienden en el hospital por estos días son ambulatorios —algunos son ataques de pánico, otros responden a trastornos bipolares o esquizofrenia—, el crecimiento constante de esta demanda podría hacer que las 270 camas de hospitalización que tiene la institución no sean suficientes.

La recomendación, según el experto, es seguir la ruta de atención para evitar un colapso. Algunos de los casos que llegan al Hospital Mental son espontáneos, es decir, podrían tramitarse en los hospitales municipales o unidades de las comunas. “Deciden no ir a la unidad hospitalaria, sino venirse para urgencias”, sostiene Consuegra. Acudir a tiempo a las líneas de atención habilitadas por las entidades territoriales (ver recuadro) también podría ser de ayuda.

Edison Ferney Henao Hernández

Periodista y politólogo en formación. Aprendo a escribir y, a veces, hablo sobre política.