Los hechos ocurrieron el pasado sábado en esa línea del Metro, cuando un grupo de seis adultos con esa condición fue objeto de burlas por parte de otros viajeros.

La Asociación de Autistas de Colombia expresó su rechazo ante un caso de discriminación ocurrido el pasado sábado en el Tranvía de Ayacucho, cuando un grupo de seis adultos con esa condición fue objeto de mofas y malos tratos por parte de viajeros del Sistema Metro.

Carolina Torres Gutiérrez, psicóloga de la fundación Encuentros de Amistad, relató que los hechos ocurrieron hacia las 4:15 de la tarde de aquel 1 de octubre, cuando lideraba un recorrido con un grupo de adultos buscando fortalecer sus habilidades para transportarse por la ciudad.

“Ese día el plan era transportarnos en metro desde la estación San Antonio y de allí coger el tranvía, para ir a conocer un centro comercial, porque estamos trabajando las habilidades sociales en el transporte público. Normalmente los chicos siempre se transportan en Metro o en servicio público, para que fortalezcan su autonomía”, narró la psicóloga.

Aunque durante los primeros minutos el viaje fue tranquilo, salvo por la congestión que caracteriza la hora pico, Torres advirtió que los problemas comenzaron un par de estaciones más adelante, cuando al vagón del tranvía se subió un grupo de tres jóvenes de entre 20 y 25 años.

“Nosotros estábamos conversando sobre todo lo que estábamos viendo alrededor, una conversación normal. Entonces los jóvenes vieron que los muchachos de nuestra fundación estaban hablando de cosas que tal vez a ellos les parecieron raras y entonces empezaron a burlarse, con comentarios como ‘¿Por qué no harán un vagón solamente para discapacitados?’, ‘¡Esto parece un zoológico, están haciendo mucha bulla!’”, reconstruyó.

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Pese a que en un principio Torres decidió no hacer caso a las burlas, contó que la situación empezó a subir de tono cuando uno de los jóvenes siguió increpando a su grupo y comenzó a gritarles que se callaran.

“Lo que me pareció más indignante fue que los demás viajeros del vagón empezaron a reírse, como apoyando las burlas que estaban haciendo aquellos tres jóvenes. Eso fue lo que más rabia me dio, porque en aquel momento fue que los chicos sintieron al discriminación”, agregó.

Pasando por encima de la situación, la psicóloga cuenta que decidió seguir con la actividad y no dejarse intimidar por las mofas. Tras llegar a la estación Miraflores, en donde debían bajarse para seguir su recorrido, la psicóloga cuenta que ocurrió la última intimidación.

“Cuando nos bajamos todo el mundo empezó a reírse y a gritar ‘¡Por fin se bajaron!’, ‘¡Casi que no!’, ‘¡Qué viaje tan eterno!’. Eso es muy indignante”, denunció Torres.

Aunque la psicóloga decidió no suspender el recorrido luego de las afrentas, contó que, concluida la jornada, varios de los padres y familiares de los seis adultos advirtieron que las mismas los habían afectado profundamente y expresaron su preocupación porque este tipo de hechos interfirieran en su proceso terapéutico.

Por ello, consideró importante elevar su voz de protesta y hacer un llamado para que los viajeros tomen conciencia de la importancia de respetar la diferencia, sobre todo en un sistema que a diario debe ser usado por los integrantes de esta comunidad.

En igual sentido se expresó la Asociación de Autistas de Colombia, que a través de un comunicado de prensa calificó la situación como un “claro caso de discriminación”.

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“(…) teniendo en cuenta que nosotros como autistas adultos utilizamos el Sistema Metro a diario para dirigirnos a nuestros destinos (…) dichos actos de discriminación generan inseguridad, depresión, problemas de autoestima, violencia, entre otros, sumado a la alta tasa de probabilidad de suicidio e ideas suicidas para nuestra comunidad autista”, reprochó esa organización en su pronunciamiento.

Tanto Austiscol como la fundación Encuentros de Amistad hicieron un llamado para que el Metro de Medellín expresara de manera pública su rechazo ante este tipo de episodios e intensificara sus campañas para fortalecer el respeto, la tolerancia y la importancia de reconocer la neurodiversidad en la ciudad.

Para ambas entidades, el peor de los escenarios es que este tipo de casos se sigan repitiendo y se conviertan en un precedente que termine creando una barrera para esta población a la hora de usar este sistema de transporte masivo.

Al ser consultado sobre este tema, Hugo Loaiza Vélez, coordinador de Procesos de la Gerencia Social y Servicio al Cliente del Metro, dijo que la empresa no tenía conocimiento de lo ocurrido hasta que la asociación publicó su pronunciamiento a través de las redes sociales.

No obstante, el funcionario expresó de forma enfática su rechazo a lo sucedido y señaló que este tipo de hechos van en contra de la cultura metro y el ambiente de solidaridad y respeto que se busca prime en todas las líneas del sistema.

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“El llamado es a la solidaridad, a practicar el relacionamiento positivo. El Metro es un sistema incluyente que vela por la accesibilidad de todos los usuarios, así que básicamente nuestro llamado es a la solidaridad”, dijo Loaiza, planteando que lo ocurrido el sábado obedecería más a un caso aislado que a un común denominador.

A pesar de la ausencia de un reporte, el coordinador expresó que desde esa entidad se estaban poniendo en contacto con la fundación para saber con exactitud lo ocurrido y tomar las medidas necesarias.

“El metro es un lugar seguro e incluyente en el que todos podemos viajar de forma tranquila. Si cualquier situación de estas se presenta, el mensaje es que se haga el reporte para poder nosotros atenderlo de manera oportuna e inmediata”, dijo el funcionario.

Jacobo Betancur Peláez

Comunicador social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especializado en la investigación de temáticas locales. También cubro temas relacionados con salud, historia y ciencia.