Esta es una radiografía de las vidas y lo que han logrado algunos referentes del sector tecnológico en la ciudad. Gente que está revolucionando la manera de consumir Internet.

Hace un año Facebook se convirtió en Meta y le mostró al mundo lo que parecía ser el descubrimiento del siglo XXI: el metaverso. Sin embargo, videojuegos como Second Life (lanzado en 2003) y plataformas de realidad virtual (RV) como Decentraland (creada en 2015) ya venían dándole forma a este “avance”. En Medellín y el Valle de Aburrá, alejados de los reflectores y de los discursos oficiales, un combo creciente de cracks de la tecnología hace realidad tanto verso: emprendedores y artistas marcan en el territorio las coordenadas de lo que Mark Zuckerberg presenta como el futuro de una realidad paralela.

El pasado martes, durante la conferencia Connect, Zuckerberg repitió casi la misma escena: reveló para dónde va su proyecto, su negocio. Contó que viene una nueva generación de avatares que pasarán a tener brazos, tronco y piernas. Que junto a Microsoft creó “la oficina virtual” para trabajar desde el metaverso sin necesidad de ir a la oficina física. Que a finales de este mes la gente podrá disfrutar de las nuevas gafas de RV Oculus Quest Pro, que costarán cerca de 7 millones de pesos colombianos.

Mientras el mundo escuchaba estos anuncios de Mark, en el sector de Los Balsos de Medellín, Camila Wolf, gerente de proyectos de Metaskins Studios, se reunía con su equipo: un puñado de 25 personas, entre programadores, diseñadores y modeladores 3D, que no superan los 23 años.

Metaskins Studios nació hace un año, casi a la par con Meta, y ha vendido cerca de 2.000 accesorios en el metaverso. También tiene su colección de videojuegos en Decentraland y hace poco los contrataron para crear el avatar de la cantante mexicana Thalia.

Wolf no estudió nada relacionado con la tecnología. Es abogada de la Universidad Eafit y tiene un máster en Gerencia de Recursos Humanos de la Universidad Golden Gate de San Francisco. En la programación y el derecho ha encontrado una relación: la exactitud.

—He aprendido de todo. Hace dos años no sabía qué era un NFT o el metaverso, ni me importaba, hoy ya sé cómo se hacen y sé liderar un equipo. Cambié esa idea de que modificar algo era solo con un clic, que al ser digital todo era muy fácil. Ha sido un proceso de aprendizaje muy interesante.

El metaverso de Meta no es el único que existe en el planeta. En la lista están The Sandbox, Somnium Space, Roblox y el mismo Decentraland. También está Landian, el primer metaverso de origen colombiano hecho en Medellín y lanzado el pasado 1 de septiembre: allí se compran tierras, productos, servicios y activos digitales. Un proyecto en el que trabajan más de 150 personas en unas oficinas ubicadas cerca a Ciudad del Río en la avenida Industriales.

La virtual, otra realidad

Una industria que está creciendo como espuma es la de los videojuegos (para consolas, computadores y celulares). Solo en 2021, las ventas de videojuegos creados en Antioquia sumaron 259.000 dólares, según Procolombia.

En este escenario se ubica DNA Legends, un videojuego de aventura, de origen paisa, que será lanzado a finales de este año, y donde los usuarios podrán sumergirse en los tiempos apocalípticos donde “la raza humana será controlada por mutantes”. Los usuarios podrán explorar un mapa compuesto por varias salas que serán generadas de manera aleatoria y tendrán la posibilidad de comprar NFTs (activos únicos digitales).

Detrás de esta idea está Emilio Vieira Ángel, el cofundador y CEO de la empresa DNA Universe, un estudiante de séptimo semestre de Ingeniería de Sistemas y Computación en la Universidad EIA. Él vive en El Poblado.

En otro punto de Medellín, en Laureles, en un sexto piso, el grafitero La Plaga tiene su oficina. Allí pinta, porque su arte callejero, que ejerce desde 2004, ahora lo llevó al metaverso: sus herramientas de trabajo pasaron a ser unas gafas de realidad virtual, un par de controles y una tableta.

—Me tocó aprender el proceso de exportar archivos y conectar máquinas, hacer mucha prueba y error porque hay muy pocos tutoriales. He aprendido a ser muy experimental en todo, siento que las estéticas están por descubrirse, la imposibilidad es la generadora del estilo, en la VR ha surgido un nuevo estilo de lo que yo hacía antes.

Sus obras las vende como NFTs y por eso pasó a ser conocido como un criptoartista: por lo general se las compran con criptomonedas. Las tiene disponibles en OpenSea (la red de Ethereum) y en la plataforma objkt.com.

En el último año La Plaga ha creado unas 15 obras digitales que se pueden guardar en el celular como fondo de pantalla o exhibir en la casa en una pantalla. También se puede ingresar al metaverso Spatial y verlas expuestas en la galería del Neaverso, un colectivo del que hacen parte más de 30 artistas de todo el mundo.

El valor de lo digital

Los NFTs es un mercado que aún sigue sin madurar y en algunos aún deja muchas preguntas en el aire sobre su viabilidad, pero este no es el caso de Cristina Chacón Santa, porque desde hace tres meses se sumergió en este mundo. Ella dirige la estrategia de relaciones públicas y marketing de MetaDolls, una empresa colombiana de NFTs. Tiene 26 años y es una mujer con experiencia de vida trans.

—Más allá de preocuparse por estudiar programación o desarrollo de software, hay que pensar en ir más allá porque esas funciones las hará una máquina basada en inteligencia artificial más adelante, tenemos que pensar en lo que un robot nunca podrá lograr y es pensar como los humanos.

¿Que una máquina logre pensar? A eso se dedica Daniel Arango Vargas, encargado de Bienestar Financiero en Bancolombia. Vive en el barrio Laureles y es administrador de negocios de la Universidad San Buenaventura. Él es quien está detrás de la estrategia Día a Día que le dice a la gente en qué se está gastando la plata a través de la aplicación del banco.

—Si bien en Medellín siguen existiendo brechas, la calidad del desarrollo de algunas empresas ya tiene estándares mundiales. Se siente la necesidad de personas que entiendan la tecnología, independientemente de su profesión.

Eso que dice Arango lo entendió muy bien Camilo Gutiérrez Amaya, el jefe del Laboratorio de Investigación de Eset Latinoamérica, una de las empresas de seguridad informática más importantes del mundo.

Es ingeniero electrónico y administrativo, nació en Yarumal y vivió en el barrio La Floresta. Está radicado en Argentina y dice que necesitó muchas horas de estudio y dedicación para llegar a este cargo, porque hace 15 años entre sus prioridades no estaba, por ejemplo, entender cómo funciona un virus en un computador.

Un caso similar es el de Karina Ochoa, una diseñadora de modas paisa que creció en el barrio Los Colores. Desde 2012 vive en Nueva York, una ciudad donde descubrió que con su talento podía ir mucho más allá: ya crea ropa digital para el metaverso a través de softwares.

Precisamente, la ropa virtual fue otro de los temas que Zuckerberg tocó en la conferencia Connect, pues en los próximos meses Meta pondrá a disposición de los usuarios una tienda de ropa de este tipo para vestir a los avatares.

Ropa digital que puede hacer Karina para vestir los avatares creados por Metaskins Studios y con los que se visite la galería donde La Plaga expone sus obras de arte. Esta es solo una muestra de esos cracks de la ciudad que están moldeando el mapa de las nuevas tecnologías en Medellín.

Juan Alcaraz

Periodista. Hago preguntas para entender la realidad. Curioso, muy curioso. Creo en el poder de las historias para intentar comprender la vida.