Estas son algunas de las cuentas que puede hacer; mientras tanto los fabricantes prueban opciones.

Muchos son aún los problemas que se ciernen sobre el automóvil electrificado en el mundo. Entre ellos están la capacidad de la infraestructura de carga, los costos finales del auto, el mantenimiento, la duración de las baterías y la reventa.

Los autos 100 % eléctricos suelen desarrollarse desde cero, lo cual implica enormes costos en investigación y desarrollo. Desde el diseño ya son diferentes, tienen una figura propia y este aspecto se lleva una gran inversión en recursos humanos, técnicos y económicos. Esas inversiones se ven reflejadas, en buena parte, en el precio final. Adaptar tecnologías a un vehículo ya desarrollado y que esté en el mercado resulta más favorable en costos.

Este es un punto enteramente positivo porque este tipo de tecnologías existentes pueden pasar a vehículos de segmentos más populares para lograr una penetración más rápida en el mercado y una mayor masificación en búsqueda de un menor daño al medio ambiente.

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Los costos hoy

Uno de los primeros impactos que tiene el posible comprador que se acerca a un concesionario en busca de un vehículo eléctrico es el precio inicial que, si se compara con un equivalente a gasolina, puede ser hasta del 20 % más, pero estos se amortizan a futuro, cercano y a largo plazo, a través del valor de mantenimiento y uso que puede darle al carro.

Además, y no menos importante, las prestaciones de un eléctrico nunca se comparan con las de un automóvil a gasolina, a igualdad de tamaño. “Un carro eléctrico entrega el torque y la potencia de inmediato. Es un vehículo con una aceleración lineal y una velocidad muy alta en poco tiempo. Su equivalente a gasolina necesita tiempo y distancia para lograr lo que consigue un eléctrico y eso hay que valorarlo a la hora de la comparación”, dice el ingeniero mecánico Darío Saldarriaga.

Pero aparte de los desarrollos en el manejo, otras ventajas que tienen los eléctricos son sus costos de operación en el día a día. Según Lucas Madrid, Gerente de BYD en Medellín, “una SUV mediana a gasolina, que cueste alrededor de 160 millones de pesos, tiene un costo por kilómetro de 840 pesos si desagregamos lo que cuesta el mantenimiento, los impuestos, el Soat y, claro, el combustible, en la mayoría de los casos gasolina extra porque casi todos los motores nuevos en este tipo de carros son turboalimentados.

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Ahora bien, en un eléctrico de 190 millones, el costo total por kilómetro baja a 286 pesos, sobre todo por el costo de la energía comparada con la gasolina. La SUV a combustión se gasta 606 pesos de gasolina por kilómetro, mientras la eléctrica consume 40 pesos de energía por la misma distancia. A esos gastos súmele los días de pico y placa en el que el carro a gasolina está guardado y hay que usar transporte público o plataformas”.

En total, y según los cálculos de Madrid, si ambas ruedan 15.000 kilómetros por año, una SUV mediana a combustión puede gastarse unos 12,5 millones anuales por todo concepto (gasolina, seguros, impuestos, mantenimiento). El mismo carro en versión eléctrica costará poco más de 4 millones de pesos (45 % menos), eso sin contar que emitirá cero kilogramos de CO2 a la atmósfera, mientras el de gasolina arrojará cuatro toneladas de CO2.

Los mantenimientos, si ponemos un promedio cada 10.000 kilómetros, son más favorables en el eléctrico. “Cargar un carro eléctrico con batería de 52 kWh como, por ejemplo, un Renault Zoe, puede costar unos 44.000 pesos. Uno equivalente con gasolina extra, unos 200.000. Con ese dinero recorren la misma distancia, unos 390 kilómetros.

También, el mantenimiento es más barato porque no hay que cambiar aceite ni correas ni filtros y otros consumibles.

El reemplazo de las baterías es una leyenda urbana. Las modernas ya se pueden repotenciar y eso si estamos hablando de carros casi con 500.000 kilómetros. Es decir, hoy en día, casi que primero se acaba el carro que la batería”, dice el periodista especializado y fundador de loselectricos.co, Felipe Vallejo.

En conclusión, según los expertos consultados, así se pague más en vitrina por el auto eléctrico, a mediano y largo plazo este gasto se equiparará y hasta superará en economía lo que cuesta mantener un vehículo a gasolina, sin contar con el ahorro en emisiones al medio ambiente.

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Apuestas por bajar costos

Los fabricantes siguen trabajando en producir vehículos cada vez más asequibles, fiables y fáciles de mantener, explorando nuevas tecnologías que se ganen la confianza de los compradores y que hagan menos onerosa la adquisición de este tipo de bienes.

Hemos escuchado hablar de los híbridos, híbridos enchufables y los 100 % eléctricos. Ahora hay una nueva manera de propulsión que pronto se hará de uso común en algunos automóviles y es el denominado e-POWER, que consiste en un automóvil 100 % eléctrico, pero que no se enchufa para recargarse.

Este sistema, desarrollado inicialmente por Nissan desde 2016, se compone de una batería de alto rendimiento que se complementa con un motor a gasolina, un generador de energía, un inversor y una unidad de potencia similar a los de los vehículos 100 % eléctricos tal y como los conocemos.

El motor a gasolina genera electricidad, que puede transmitirse a través del inversor al paquete de baterías, a la unidad de potencia o a ambos, según el escenario de conducción. Es un carro con un motor de combustión, pero este no impulsa el vehículo, sino que alimenta las baterías y mueve el auto en modo eléctrico. Así, no hay que utilizar cables ni la red eléctrica para cargarlo.

Un auto con la tecnología e-POWER es eléctrico, porque esta energía es la que mueve las ruedas, con todas las ventajas que tiene este tipo de impulsión, como la entrega inmediata de potencia, torque y la aceleración lineal.

El motor de combustión, generalmente de 1.2 de tres cilindros, tiene bajísimos consumos, con una autonomía cercana a los 900 kilómetros y emisiones de CO2 (hasta 60 % menos que su equivalente en tamaño), porque solo se usa para generar energía.

También, el ruido es mínimo. Al momento de desacelerar y frenar, la energía cinética se recupera y se devuelve a la batería para optimizar la eficiencia. Cuando la batería está completamente cargada se puede circular hasta a 80 km/h con el motor generador completamente apagado.