Tenga presente que habrá pérdida de visibilidad, de estabilidad y de agarre al transitar bajo la lluvia o en vías húmedas. Estos son algunos consejos.

Existen tres factores fundamentales de los que depende la seguridad en la vía durante la conducción: el ser humano, el vehículo y la infraestructura.

En el caso colombiano, con la inclemente temporada de lluvias que vive el país, esta infraestructura debería proveer eficiencia en la evacuación del agua. Sin embargo, mientras que el desagüe sucede, pasa un tiempo en que la superficie queda al menos húmeda, cuando no encharcada. Estas son las condiciones primarias para que el pavimento se torne resbaloso y las ruedas de cualquier vehículo pierdan adherencia.

Como la lluvia cambia drásticamente las condiciones de circulación, la industria automovilística ha tratado de mitigar riesgos mediante dispositivos que apoyan la labor del conductor, como los frenos ABS, la dirección asistida, el control de estabilidad y el control de tracción, entre otros, que actúan de manera activa cuando ya estamos rodando. Pero, con ayudas o sin ellas, antes de iniciar la marcha en una jornada lluviosa es más que necesario tener en cuenta esta lista de chequeo sugerida por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial, Cesvi Colombia, para no pasar sustos en la vía.

Los cuidados

Realice una revisión de labrado y profundidad de los surcos de los neumáticos. El mínimo legal en Colombia es de 1,6 milímetros. No olvide verificar la presión de inflado de los neumáticos, según el fabricante del vehículo. Estas revisiones se las pueden hacer en una estación o centro de servicio. Mientras mayor sea el desgaste de los neumáticos (menos profundidad del labrado), menor será la eficiencia y por ende mayor la distancia del frenado.

Los limpiaparabrisas deben estar en buenas condiciones para que realicen un barrido rápido y constante del agua. Deben cambiarse una vez al año.

Aumente la distancia de circulación detrás de otros vehículos, sobre todo si son comerciales o de carga. Así disminuye la nube de agua y barro que obstruye la visibilidad.

Haga uso de la calefacción a tope o, mejor, el aire acondicionado. El aire seco que viene del climatizador ayuda a mitigar el efecto de la humedad del ambiente impidiendo que se empañe el vidrio panorámico. Oriente las salidas de aire hacia el parabrisas y encienda el desempañador trasero. También, puede abrir ligeramente las ventanas. Algunos automóviles de gama alta tienen desempañador para los espejos retrovisores, no se olvide de operarlo. Incluya en su compra de equipo de carretera un líquido antiempañante o repelente al agua en los vidrios.

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Disminuya la velocidad durante la conducción en tramos húmedos, encharcados o durante cualquier intensidad de lluvia y siempre encienda las luces para ver y ser visto.

No realice maniobras fuertes en la dirección o frenos. Considerando la falta de adherencia de los neumáticos sobre la vía, puede presentarse fácilmente pérdida de control del vehículo. Hágalo suavemente para que cuente con el tiempo y la distancia suficiente para reaccionar. Recuerde que los tramos de frenado aumentan casi el doble que cuando se rueda en pavimento seco.

Presión de inflado Una llanta con exceso de presión de inflado pierde su capacidad de agarre contra el pavimento, y más cuando llueve. Por el contrario, un bajo inflado la hace deformarse y, también, perder adherencia. Aténgase siempre a las recomendaciones del fabricante para este ítem. Recuerde que estas medidas vienen en un adhesivo ubicado en el marco de la puerta del conductor.

Las condiciones difíciles de la vía pueden estresar al conductor y hacer que se equivoque. Por tal motivo, mantenga un estado de calma mayor de la acostumbrada.

Preferiblemente conduzca con una actitud y un comportamiento seguro, porque, ante la lluvia muy fuerte, lo mejor es detenerse en un lugar tranquilo mientras amaina la tormenta.

Hidroplaneo, el enemigo

La pérdida súbita de adherencia de los neumáticos sobre la vía sucede cuando alguna rueda patina, situación conocida como hidroplaneo o acuaplaneo. Esto sucede cuando alguna llanta entra en un empozamiento de agua y, al colapsar su capacidad de expulsión del líquido, se genera una película suficiente como para separarla del pavimento, generando el patinado y la pérdida de contro.

Este fenómeno puede ocurrir en cualquier tipo de vehículo y llanta, pero se acentúa en autos sin Control Electrónico de Estabilidad (ESC), a velocidades moderadas y con llantas con poca profundidad de labrado.

Disminuir la velocidad, por lo menos a la mitad del límite, es la mejor manera de evitar incidentes y accidentes por causa del hidroplaneo. Conducir a menor velocidad permite que una mayor parte de la banda de rodadura del neumático haga contacto con la carretera, lo que produce una mejor tracción.

Evite pasar por charcos porque pueden ocultar irregularidades del camino y con ello pueden afectar los sistemas de suspensión o dirección del vehículo. Si no es posible evitar pasar por pozos de agua, reduzca la velocidad.

¿Y los limpiaparabrisas?

Ver y ser visto es el fundamento de la seguridad vial. Es por esa razón que todo lo que haga el automovilista para asegurar una buena visión de la vía y su entorno redunda en viajes seguros. Los limpiaparabrisas, también conocidos como plumillas, fueron inventados por la estadounidense Mary Anderson en 1903 como un elemento que contribuye a barrer de la superficie de los vidrios panorámicos, el agua lluvia, las salpicaduras de barro y demás sustancias que entorpecen la visión.

Es recomendable cambiar las plumillas, delanteras y traseras, cada año, pero depende de las condiciones en las que permanezca el vehículo: si es al sol y el agua 24/7, esto degrada y cristaliza la goma y puede necesitar cambio cada seis meses

PARA SABER MÁS la buena visibilidad limpiaparabrisas

Para conservar la integridad de las plumillas, es muy importante usar agua con aditivo, limpiando el exceso de mugre que guarda la goma con un paño de microfibra humedo. Además, verifique siempre en el manual del vehículo la medida correcta de las plumillas y busque siempre la referencia correcta en milímetros o en pulgadas.