Selección de la URSS en el Mundial de 1966

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El equipo soviético fue una potencia mundial en la década del 60, en la que participó en los dos mundiales de esos años y que comenzó con su triunfo en la Copa de Naciones de Europa.

El 3 de junio de 1962 la todo poderosa Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) cambió de nombre, al menos en Colombia.

Ese día, hace 60 años, ambas selecciones de fútbol se enfrentaron en el Mundial de Chile en un partido que pasó a la historia por varios de sus condimentos.

La historia mundialista ya había escrito un capítulo en ese torneo 24 horas antes, cuando la selección local e Italia protagonizaron un encuentro tan violento que fue calificado como «la batalla de Santiago» y dio lugar años después a la creación de las tarjetas amarillas y rojas para mantener la disciplina dentro del campo de juego.

Mientras eso ocurría en la capital del país anfitrión, en Arica, más de 1.600 kilómetros al norte, Colombia se preparaba para disputar su segundo partido de su primer mundial.

El debut mundialista había sido con derrota ante Uruguay y si el equipo dirigido por el argentino Adolfo Pedernera quería pasar de ronda necesitaba al menos un empate con la URSS.

Pero la URSS era un rival temible, ya que dos años antes se había consagrado campeón de Europa, en el torneo disputado en Francia, y tenía en su portería al arquero más famoso del mundo, Lev Yashin, conocido como la «Araña Negra».

«Talentos silvestres»

El nivel del fútbol en Colombia, que nunca hasta ese momento había logrado clasificar a una cita mundialista, estaba lejos de ser el que el mundo conoció -y disfrutó- desde la década del 90 en adelante con Carlos «el Pibe» Valderrama, René Higuita y Freddy Rincón, entre otros jugadores célebres del equipo cafetero.

«El fútbol colombiano, antes de la explosión del 90, era una liga muy desorganizada, con clubes que no eran clubes sino la propiedad privada del algún mecenas -cosa que incluso en la actualidad sigue sucediendo-, las divisiones inferiores eran muy mal manejadas, sólo salían talentos silvestres de vez en cuando, y la afición -que era apasionada por el fútbol- no veía más allá de las fronteras colombianas», le cuenta a BBC Mundo el periodista colombiano Luis Fernando Restrepo.

Esta disparidad se notó desde el inicio del juego y la URSS marcó tres goles en los primeros 15 minutos (dos de Valentin Ivanov y uno de Igor Chislenko). Sólo un tanto de Germán Aceros antes del descanso permitió a los latinoamericanos irse con alguna esperanza a los vestuarios.

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Colombia logró marcarle 4 goles a uno de los arqueros míticos de la historia del fútbol, Lev Yashin.

Esperanza que pareció una quimera cuando los campeones europeos marcaron el cuarto gol, a través de Víktor Ponedelnik, tras la reanudación del partido.

Entonces ocurrió la magia.

La hazaña

En el minuto 68 Marcos Coll convirtió un gol olímpico, el primer tanto registrado en la historia de los mundiales marcado a la salida de un córner.

Fue tal el impacto de ese gol que dos tantos siguieron con pocos minutos de diferencia, los de Antonio Rada y Marino Kingler.

El partido culminó 4 a 4 y quedó grabado en la memoria de los colombianos, aunque la abultada derrota con Yugoslavia en el tercer encuentro los dejara afuera de su primer mundial sin ninguna victoria, dos derrotas y el famoso empate.

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Las siglas CCCP eran conocidas hasta en el espacio, pero en Colombia pasaron a tener otro significado.

Por eso las siglas CCCP (URSS en alfabeto cirílico) que decoraban el uniforme del equipo soviético pasaron a tener otro significado en tierra colombiana.

«Se convirtió en el chiste de todo el mundo en el país -recuerda Restrepo- CCCP significaba ‘con Colombia casi perdemos’ porque ese 4 a 4 fue nuestra única tabla de salvación durante años y años de fútbol sin ningún triunfo a nivel internacional».

«Fue el único recurso que se tuvo por mucho tiempo para decir que Colombia había sido competitivo, que había estado en una Copa del Mundo y que había hecho las cosas medianamente bien, con la esperanza de que en un futuro el país pudiera hacer algo a nivel mundial», concluye el periodista.

El Mundial de Chile quedó para otro equipo latinoamericano, Brasil, que conservó así la corona que había obtenido cuatro años antes en Suecia.

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