La Gobernación invirtió 366 millones de pesos en adecuaciones.

El Hospital Mental de Antioquia sigue con éxito su ampliación. Con presencia del gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, se hizo entrega de 109 camas psiquiátricas que engrosan desde ahora la prestación de servicios de salud mental en el departamento.

La inversión, sin embargo, va mucho más allá de las camas, pues comprende carros de paros dotados, muebles y neveras para medicamentos, escaleras, electrocardiógrafos, camillas de transporte, bombas de infusión. La inversión para esta dotación es de $366 millones, todo aportado por la Gobernación de Antioquia.

Gaviria, durante el evento, hizo énfasis en que la pandemia trajo consigo un deterioro en los índices de salud mental. Por eso, enfatizó, es necesario ampliar la cobertura de salud. “Una de las consecuencias de la pandemia del COVID es el incremento de problemas de salud mental. Estamos respondiendo a este reto con una inversión superior a los $19.000 millones para ampliar el Hospital Mental y, adicionalmente, $400 millones para 109 nuevas camas”, dijo el mandatario.

Y es que el hospital se embarcó desde 2020 en un ambicioso plan de expansión. La intervención alcanzará los $96.000 millones en un lote completo de 53.000 metros cuadrados.

La primera fase de la expansión comprendió la construcción de parqueaderos. Las fases dos y tres, por su parte, tienen que ver con un crecimiento vertical que hoy le permiten a la institución tener más de 400 camas psiquiátricas al servicio de la ciudad y del departamento.

La apertura de las 109 camas llega en un momento crucial para la salud mental en Antioquia. Este año, en el departamento se ha presentado el suicidio de una persona cada día en promedio. En 2021 hubo un aumento en los intentos de suicidio con 4.364 casos frente a 4.248 ocurridos en 2020.

El año pasado, el Hospital realizó 153 consultas cada día, alcanzando las 55.200 al año. Por su parte, las autolesiones, particularmente en niños, niñas y adolescentes, aumentaron 213% en el departamento.

El problema es que los servicios de salud mental aparecen en el fondo de la tabla de rentabilidad junto con los pediátricos. Es decir, las tarifas que reconocen las EPS y prepagadas a hospitales e IPS no alcanza a retribuir los costos en los que incurren IPS y hospitales atendiendo a estos pacientes, tal como lo indica Luis Alberto Martínez, presidente de la Asociación de Empresas Sociales del Estado de Antioquia – Aesa –.

Por eso escasea la oferta y esto se traduce, según expertos, en que los pacientes tengan que esperar hasta dos años o más a partir del primer episodio de alerta o síntoma, para recibir un diagnóstico de su condición. En ese contexto es que es relevante el plan de expansión del Hospital Mental de Antioquia.

El Colombiano