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Salud y Medicina

En busca del auténtico Vesalio, el hombre que revolucionó la ciencia médica

La impronta de Andrés Vesalio en la anatomía ha sido de tal magnitud que se ha llegado a hablar de una época prevesaliana y una posvesaliana. A lo largo de los siglos XIX y XX, numerosos expertos en historia de la medicina sostuvieron que con su trabajo se superó la esclavitud en que se hallaba

En busca del auténtico Vesalio, el hombre que revolucionó la ciencia médica

La impronta de Andrés Vesalio en la anatomía ha sido de tal magnitud que se ha llegado a hablar de una época prevesaliana y una posvesaliana. A lo largo de los siglos XIX y XX, numerosos expertos en historia de la medicina sostuvieron que con su trabajo se superó la esclavitud en que se hallaba la anatomía respecto de las ideas de Galeno, médico de la Grecia antigua. No todo el mundo está de acuerdo.

Lovaina-París-Lovaina

El último día de 1514 llegaba al mundo Vesalio en Bruselas, en el seno de una familia de médicos dedicados al servicio imperial. Su padre no pudo obtener el título de médico, pues las normas universitarias de la época solo admitían en su alumnado a vástagos legítimos. No obstante, obtuvo la posición de boticario y ayuda de cámara del emperador Carlos V. Con quince años, el joven Andrés se matriculaba en la Universidad de Lovaina.

Los estudiantes debían obtener en Lovaina una licenciatura en Artes antes de poder cursar el grado en Medicina, Teología o Leyes. En 1532, mientras completaba sus estudios, Carlos V declaró que el padre de Vesalio era “legítimo” como recompensa por su leal y capacitado servicio. Andrés marchó a París para hacerse médico.

Por entonces, la recopilación, el estudio y la traducción de los manuscritos griegos tenían una alta consideración, y entre los traductores y seguidores galenistas se encontraban dos destacados docentes: Juan Gunterio de Andernach y Jacobo Silvio. El primero empleó a Andrés como ayudante de disección y como segundo ayudante al español Miguel Servet, también estudiante en París.

Sin embargo, tras el tercer año, Vesalio y muchos otros tuvieron que abandonar territorio francés ante la amenaza de guerra. En 1536, el rey galo Francisco I desafió la autoridad del Sacro Imperio Romano Germánico mediante acciones militares desde Saboya hasta Milán. Carlos V respondió invadiendo las fronteras más septentrionales y meridionales de Francia. Las fuerzas belgas, leales al emperador, hostigaban el norte, y entre los franceses surgió un creciente rechazo hacia los flamencos residentes. Vesalio tuvo que volver a su tierra sin concluir la educación médica.

Vertical

El rey francés Francisco I. 

Terceros

Andrés se sintió disgustado por tener que regresar a la Universidad de Lovaina, para terminar el grado de bachiller. No obstante, en la anticuada escuela de Medicina de la ciudad, gracias a los conocimientos prácticos sobre disección que había adquirido, no tardó en realizar demostraciones anatómicas, convirtiéndose de manera informal en instructor de anatomía. En 1537 publicó su tesis de bachiller en Medicina, Paraphrasis in nonum librum Rhazae ad Regem Almansorem.

Estancia en Padua

A finales de 1537, Vesalio se examinaba para la obtención del título de doctor en la universidad italiana de Padua. No se sabe cuándo decidió dejar Lovaina. Allí, notables profesores se dedicaban a desarrollar la nueva medicina galenista. Tras obtener el doctorado aceptó el nombramiento de explicator chirurgiae. Su tarea consistiría en enseñar cirugía y anatomía.

Durante las clases efectuó personalmente las disecciones, y las acompañó de láminas gráficas como ayuda y guía a sus estudiantes. Estas serían en 1538 la base de su segunda publicación, Tabulae anatomicae sex (Seis tablas anatómicas). Dibujadas por el artista Jan van Calcar, aprendiz del estudio de Tiziano, se basaban principalmente en los dibujos del propio Vesalio. Las Tabulae fueron un éxito comercial. 

Ese mismo año realizó una edición sin autorizar de las Institutionum anatomicarum secundum Galeni sententiam (Instituciones anatómicas según Galeno), de su antiguo profesor Juan Gunterio, aduciendo que las publicaciones anteriores necesitaban correcciones. El libro es un manual de disección para estudiantes, en el que altera párrafos originales para incorporar sus propios descubrimientos anatómicos.

La fama de Vesalio como anatomista se fue extendiendo, y en 1540 le invitaron a la prestigiosa Universidad de Bolonia para efectuar una serie de disecciones en conjunción con las clases de anatomía de Mateo Curtius, el profesor de medicina mejor pagado de Italia. En una de las sesiones, ambos mantuvieron un intenso debate ante una audiencia de más de doscientos alumnos y curiosos. 

Vesalio expresó su convicción de que el mero aprendizaje a través de los libros no era suficiente en el estudio anatómico

Por primera vez, Vesalio expresó en público su convicción de que el mero aprendizaje a través de los libros no era suficiente en el estudio anatómico. De hecho, las pruebas encontradas mediante la disección de cadáveres debían tener prioridad sobre las escritas en los textos. Vesalio desafiaba así la credibilidad de Galeno.

Llega la Fabrica

La carrera de Vesalio en Padua va en ascenso, y también su trabajo, pues está inmerso en la que será su obra principal: De humani corporis fabrica Libri septem (Sobre la fábrica del cuerpo humano en siete libros). Probablemente empezó a escribirla en 1540 y la terminó en agosto de 1542. Consciente de que la Fabrica será una obra demasiado larga y cara, redacta otro libro menor, más práctico y accesible, el Epitome, una especie de resumen.

Vesalio tenía claras aspiraciones sobre la Fabrica. Encargó una carísima copia especial para Carlos V, al que iba dedicada. Impresa en vitela, las ilustraciones se pintaron a mano para resaltar más su calidad. Aprovechando los lazos de sus parientes con el emperador, partió hacia la corte y entregó personalmente a Carlos V la edición real de la Fabrica junto con una elegante copia del Epitome dedicada al príncipe Felipe.

Retrato de Andries van Wesel, conocido como Vesalio.

Andrés Vesalio (retrato procedente de su obra ‘Fabrica)’.

Dominio público

El resultado no pudo ser mejor. El monarca decidió nombrarle médico de cámara. Y su primera tarea fue ir al frente para cuidar a los comandantes que estaban librando batalla en la provincia holandesa de Güeldres. Francisco I había vuelto a desafiar al emperador. En la guerra, Vesalio recibió una formación diferente a la que los cadáveres y los libros le habían proporcionado. Desconocedor de las heridas en combate, fue aprendiendo las técnicas quirúrgicas gracias al vallisoletano Dionisio Daza Chacón, experto cirujano militar, que se convirtió en maestro y amigo.

En el campo de batalla, Vesalio no resultó tan brillante como en la faceta anatomista. A pesar de su destreza en la disección, tuvo dificultades amputando miembros de heridos. Pero su pericia fue mejorando progresivamente. Tras la contienda, recibió permiso para viajar a Italia, donde dio clases en Padua y Bolonia antes de llegar a Pisa. Condujo una serie de disecciones de cadáveres obtenidos por petición expresa del duque Cosme I de Médici.

El servicio imperial

El nuevo papel de médico de la corte supuso un cambio drástico en su vida. Algo en su interior se debió de agitar, pues quemó todas las anotaciones, traducciones y observaciones que había realizado hasta entonces. 

En el verano de 1544, Vesalio viajó desde Florencia para unirse otra vez a Carlos V. Las hostilidades con Francisco I continuaban, y su trabajo en el frente también incluyó embalsamar cadáveres de nobles y príncipes para su entierro. En noviembre, a punto de cumplir treinta años, Vesalio se casó con Ana van Hamme, hija de un rico consejero de Bruselas. Al verano siguiente, la pareja celebró el nacimiento de su hija Ana.

El ejercicio privado le estaba proporcionando una considerable fortuna, y se hizo construir una mansión en Bruselas

Es por estas fechas cuando comienza a observar la repercusión que están teniendo la Fabrica y las críticas que en el texto vierte sobre Galeno. Vesalio continuó eventualmente con sus estudios de disección, aunque su principal labor era la de médico y cirujano. El ejercicio privado le estaba proporcionando una considerable fortuna, y se hizo construir una mansión en Bruselas. En ella residió de forma casi continua entre 1553 y 1556. Este período de relativa estabilidad le permitió preparar una segunda edición de la Fabrica y el Epitome.

En 1556, Vesalio fue nombrado conde palatino por Carlos V. El nuevo rango social iba aderezado con numerosas prerrogativas, que incluían una pensión vitalicia. Tras la abdicación del emperador ese mismo año, continúa al servicio de su hijo, el rey Felipe II. Vesalio permanece en Bruselas, donde atiende a numerosos nobles, entre ellos, la esposa de Guillermo de Orange, futuro líder de los rebeldes holandeses contra la Corona española.

En 1559 se vio involucrado en un caso famoso. El entonces rey de Francia, Enrique II, sufrió una complicada lesión en el ojo derecho causada por una lanza durante un torneo celebrado en París para celebrar la Paz de Cateau-Cambrésis. Para atender al monarca herido, Felipe II mandó de inmediato a Vesalio. 

Este se unió al afamado médico francés Ambroise Paré, junto con Daza Chacón y otros eminentes cirujanos, pero no lograron salvarle la vida. Vesalio y Paré, que condujeron su autopsia, registraron detalladamente cómo habían penetrado fragmentos de la lanza en el cerebro del rey sin causar una fractura de cráneo.

Horizontal

Ilustración de un cerebro en la ‘Fábrica’. 

Terceros

Poco después, Vesalio se trasladó a la España de Felipe II, donde se encargó de la atención médica de los holandeses que vivían en la corte, y a veces del propio monarca. En 1562, por requerimiento de este, se unió al grupo de médicos encargados del tratamiento del príncipe don Carlos. 

El hijo y heredero del rey, como resultado de una caída por una escalera, sufrió una herida en la cabeza que hizo peligrar su vida. Vesalio recomendó la trepanación craneal, operación a la que se opusieron los médicos Cristóbal de Vega, Santiago Olivares y Daza Chacón. Finalmente, se efectuó la intervención, sin que se produjera ningún beneficio manifiesto. No obstante, el príncipe acabó sanando tras meses de intensos cuidados.

El último viaje

A comienzos de 1564, Vesalio deja España acompañado de su esposa e hija. Ha planeado hacer un viaje a Jerusalén por razones desconocidas. La leyenda dice que viajó allí para escapar del Santo Oficio. Nada de eso se ha podido probar. Se sabe que se separó de la familia en la localidad francesa de Sète. Su mujer e hija marcharon hacia Bruselas, mientras él siguió camino de Venecia y llegó posteriormente a Tierra Santa.

Tras el peregrinaje, el barco que le llevaba de regreso sufrió un fuerte temporal de más de un mes. Las duras condiciones y la escasez de alimentos hicieron que enfermara gravemente. La nave arribó al puerto de Zante, la actual Zakynthos, isla de la costa griega que entonces era territorio veneciano. Allí falleció, a finales de aquel mismo año. 

Este texto forma parte de un artículo publicado en el número 559 de la revista Historia y Vida. ¿Tienes algo que aportar? Escríbenos a redaccionhyv@historiayvida.com.

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