Pese a su mala reputación, hay quienes las están usando como “refugio” en Colombia.

No son legales ni ilegales, están en una especie de limbo jurídico, pero eso no les ha impedido popularizarse en Colombia. Son consideradas un activo exótico que, dependiendo de cada óptica, puede ser útil o fatal.

Pese a que no hay informes consolidados, un sondeo de Mastercard encontró que el 54% de los colombianos realizó, por lo menos, una transacción con criptomonedas en 2021. Y aunque muchas personas las han utilizado para especular y tratar de hacer fortunas rápidas, parece que el ahorro y los pagos internacionales son casos de uso que están tomando más fuerza, así lo indicaron varios expertos durante Latam Fintech 2022.

En medio del actual ciclo económico del dólar caro, hay personas que están obteniendo buena rentabilidad con aquellas denominadas stablecoin, o monedas estables, que generalmente están respaldadas con la moneda estadounidense.

Más allá del bitcóin

Bitcóin se ha convertido en un nombre genérico para referirse a todas las criptomonedas, lo que claramente, según los expertos, es un error porque existen cientos de ellas y no todas funcionan de la misma manera.

Emilio Pardo, country manager de Bitso para Colombia, una plataforma en la que se pueden comprar, vender o intercambiar estos tokens, sabe que las cripto cuentan con una mala reputación por múltiples hechos que se han registrado. Sin embargo, hace parte de quienes defienden que hay diferencias marcadas entre todas ellas y destacó que las stablecóin son las que más terreno están ganando en América Latina.

El experto explicó que hay dos tipos de stablecóin: las que tienen paridad uno a uno con el dólar, es decir, cada cripto equivale a un dólar; y otras llamadas algorítmicas que son más complejas y todavía no terminan de convencer (ver radiografía).

Un medio, no un fin

Usuarios locales de las stablecóin accedieron a dialogar con EL COLOMBIANO y relataron sus experiencias con estas divisas electrónicas. Uno de ellos narró que comenzó a usarlas como un mecanismo de ahorro y su intención nunca fue hacer forex trading, como se les conoce a las operaciones en las que se compran y venden monedas buscando cuantiosas ganancias, un ejercicio que suscita riesgo y en el que muchos han visto diluirse su patrimonio.

“He podido generar cierto ahorro y aunque no me representan una rentabilidad alta, son rendimientos que, por ejemplo, no tendría en un banco”, comentó.

Así mismo, conforme a su relato, descubrió que era más fácil realizar transacciones internacionales usándolas como medio de pago: “Es más fácil enviar plata a otras partes del mundo con ellas. Con la tarjeta de crédito, no sé por qué, siempre que hacía un pago afuera programaban la deuda a 24 cuotas y luego cambiar eso es un trámite complejo. En ese punto encontré facilidad con el stablecóin, que son las únicas cripto que entiendo, por eso no uso ninguna otra”.

Otro usuario contó que desde hace más de un año quiso prepararse para la incertidumbre política que se iba a vivir en el país: “Aquí no se puede abrir una cuenta de ahorro en dólares y yo no tengo la posibilidad de ir a otro país para abrir una cuenta y luego administrarla desde acá. Pasé cerca de dos meses investigando qué tipo de criptomonedas existían, cuáles eran baratas, cuáles eran más riesgosas y cuáles estaban relacionadas con escándalos de estafas o quiebras”.

Luego de ese rastreo, comenzó a ahorrar en USD, la stablecóin que finalmente lo convenció de iniciar un ahorro en su billetera digital: “Yo sabía que en 2020 el dólar en Colombia había llegado a un precio histórico de $4.153. Y a partir de marzo comencé a ver noticias que hablaban de una turbulencia política que iba a encarecerlo. Yo no estaba buscando una ganancia, yo quería tener una reserva en dólar”, añadió este portador.

Un espejo internacional

Desde mediados de 2021 en Colombia se escucha una frase con mucha recurrencia: “Todo esta muy caro”. Y eso obedece a la alta inflación que arrastra Colombia desde entonces.

Según el Banco de la República, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no debería pasar del 3% para que la gente no pierda poder adquisitivo. Pero hoy, por diversos factores internacionales, ese IPC está en 11,44% anual. Ese es el desfase que tiene a todo el mundo haciendo cuentas para que la plata rinda.

Aunque se trata de un costo de vida oneroso, en Argentina ese IPC está en un escandaloso 83% y su moneda soberana ya no cuenta con la confianza que se necesita en una economía de libre mercado.

Hace un poco más de dos meses, un adulto mayor le mostraba a su hijo tres voluminosos fajos de billetes que correspondían al pago de su pensión, eran 55.000 pesos argentinos. Y al observarlos con desazón, solo pudo comentar: “Para 15 días alcanza”. El video se hizo viral y con ese drama se dimensionó lo que se vive.

“Yo creo que ante la necesidad, el ser humano tiene capacidad de adaptación. Siento que dado el contexto en el que vivimos, esta es una tecnología que no hay que explicar”, comentó a este diario Manuel Bedroit, usuario y creador de una billetera digital, quien argumentó que el 10% de la población argentina ya posee, al menos, una criptomoneda.

Muchos argentinos, según agencias internacionales, también trataron de anticiparse a la devaluación de su moneda y a través de los tokens esquivan los controles cambiarios que actualmente impone el gobierno de ese país.

El tiempo lo dirá todo

Alexánder Ríos, analista principal de Inverxia, coincide en que las cripto son activos exóticos y no es recomendable poner todo el patrimonio en ellas ni invertir hasta antes de definir un perfil de riesgo. O sea, sin saber qué cantidad de plata podría perder sin entrar en una crisis financiera.

“En nuestro país los analistas nos encontramos divididos, mientras unos estamos en completo desacuerdo en que las personas lleven sus recursos a este tipo de inversiones, dado que desconocen por completo la naturaleza del activo y sus riesgos, otros defienden enfáticamente el vehículo de ‘inversión’ argumentando un futuro interesante para la criptomoneda”, apuntó el experto.

“Aunque ambas partes presentan argumentos de peso; solo al final una de las dos tendrá la razón y en este sentido serán las fuerzas de mercado las que dictaminen quien estaba en lo correcto. Si bien hay personas que tienen allí parte de sus excedentes y entienden la naturaleza, también hay incautos que confían ciegamente sus ahorros en terceros que realizan promesas que absolutamente ningún activo podría sostener en el tiempo”, puntualizó.

Juan Camilo Quiceno Ramírez

Soy afortunado por que me gano la vida haciendo lo que amo. Fanático de la salsa brava y los timbales. Amo a mi familia.