El Salvador busca US$1.000 millones en deuda en esta criptodivisa y las calificadoras advierten alto riesgo de impago en sus otras obligaciones.

En medio de dudas y críticas, el Gobierno de El Salvador está buscando desde hace meses endeudarse en bitcóin para conseguir US$1.000 millones, una operación nunca vista en finanzas públicas que genera temores, especialmente por la alta volatilidad que tiene esa moneda electrónica, tal como se ha observado en los últimos días.

La iniciativa es impulsada por el presidente, Nayib Bukele, quien incluso sueña con “bitcoinizar” la economía de su país y ha gastado una cuantiosa suma de las arcas públicas en la adquisición de estos activos desde septiembre del año pasado, mes en el que se aprobó la Ley Bitcóin (ver Paréntesis).

¿Cuánto tienen?

Hasta ahora, el Gobierno de Bukele ha comprado 2.300 bitcóins para inyectarlos a su mercado y se estima que esa operación ha costado cerca de US$105,5 millones, un gasto que ha suscitado controversia por la alta variabilidad de esos activos que, a juicio de sus opositores, le producen pérdidas al Estado.

El ruido se ha incrementado en medio de la fuerte caída que está sufriendo el bitcóin, cuya cotización ronda los US$31.600 y ha perdido más de la mitad de su valor desde noviembre del año pasado, cuando alcanzó su máximo histórico de US$69.000.

Lejos de parar las compras, Bukele anunció la adquisición de 500 nuevos bitcóins el pasado lunes 9 de mayo que habrían costado unos US$15,5 millones. Según dijo, esto fue con el propósito de aprovechar la caída en el precio y aumentar las reservas.

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Y pese a que el país atraviesa una complicada situación fiscal, el Gobierno insiste en comprar más de esa criptomoneda y promete emitir bonos pagaderos en esta misma.

El “bono volcán”

El dichoso “bono volcán” consiste en endeudar al país a través de unos bonos cancelables en Bitcóin. Una parte del dinero recaudado, según Bukele, será destinado a la construcción de la Bitcóin City, a los pies del Volcán de Conchagua. La idea es aprovechar la energía geotérmica producida allí para que las computadoras puedan crear nuevas criptomonedas, puesto que esta actividad exige un gran consumo energético.

El objetivo detrás de todo esto, de acuerdo con el mandatario, es atraer más inversores de las criptodivisas y aumentar la riqueza del país.

Sin embargo, las calificadoras de riesgo no ven con buenos ojos la iniciativa, especialmente porque El Salvador tiene una deuda equivalente al 85% de su Producto Interno Bruto (PIB) —unos US$800 millones—y ahora pretende exponerse a una obligación con un activo altamente variable como el bitcóin.

En consecuencia, recientemente Moody´s le bajó la valoración a este país y la ubicó en Caa3 (Riesgo sustancial), lo que indica que gran probabilidad de impago a quienes le prestaron dinero.

Una arriesgada apuesta

Juan Nicolás Garzón, experto en Hacienda y profesor de la Universidad de la Sabana, indicó que endeudar a un país en una criptomoneda es altamente riesgoso para la sostenibilidad de los pagos.

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“Esas serían emisiones que ofrecen una rentabilidad muy alta y el temor entre calificadoras de riesgo es que las otras obligaciones que tiene El Salvador no se honren y eso es lo que se conoce como el default”, explicó el docente.

Esa podría ser, tal como lo señaló el académico, la peor situación para un país en vías de desarrollo porque, con una débil nota crediticia, tendrá problemas para conseguir nuevos préstamos.

“El hecho de que el bitcóin no esté respaldado por ninguna otra moneda de curso legal termina siendo su talón de Aquiles debido a que es muy volátil. Esas características hacen que esa estrategia de financiación no termine teniendo éxito”, anotó el profesor.

Alguien sale perdiendo

Mariana Pineda, directora del programa de innovación y tecnología económica de la Universidad Sergio Arboleda, aclaró que emitir bonos en bitcóin también representa riesgo para el inversionista, quien puede prestar las monedas electrónicas a un valor elevado, pero al momento del retorno, su precio puede haber caído.

De acuerdo con la especialista, ese es otro de los motivos por los que levantar financiamiento con bitcóin puede ser mucho más complejo

2.300

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bitcóins ha adquirido El Salvador y se estima que han costado unos US$105 millones.

800

millones de dólares es el monto de la deuda pública que tiene El Salvador.

en definitiva

El Salvador pretende endeudarse en US$1.000 millones por medio de unos bonos pagaderos en bitcóin, algo nunca visto, una operación cuestionada que podría llevar al país al default o impago.

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Paréntesis La “bitcoinización” no despega

Desde septiembre de 2021, se aprobó la Ley Bitcóin en El Salvador para que las personas puedan pagar bienes y servicios con esa moneda electrónica. Pero, tal como lo han publicado los periódicos locales, los pequeños comerciantes son los más reacios a aceptar bitcóin. Uno de los mayores problemas para la adopción del pago en criptomoneda es la amplia brecha digital, teniendo en cuenta que, según sondeos oficiales, en ese país solo el 45% de los ciudadanos tiene posibilidades de conexión. Así las cosas, transferir bitcóin se torna más complicado en el caso de los pequeños mercaderes, quienes además son adultos mayores que no cuentan con teléfonos inteligentes para usar la Chivo Wallet, billetera digital que les sirve como depósito de las criptomonedas. La estrategia para incentivar la descarga del monedero fue la entrega de un bono por US$30, pero el 80% de la gente redimió el regalo y no utilizó más la app.

Juan Camilo Quiceno Ramírez

Soy afortunado por que me gano la vida haciendo lo que amo. Fanático de la salsa brava y los timbales. Amo a mi familia.

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