El controvertido Javier Lastra, quien ejerce como gerente de Afinia desde agosto de 2021, asegura que no conocer denuncias de presunta corrupción alrededor de los millonarios contratos de su empresa y que las metas que se formularon desde el inicio de la empresa son cumplibles, aunque también dependen de factores externos.

¿Cómo se explica que el índice de pérdidas en la Costa sea mayor hoy que antes de Afinia?

“El año 2021 fue muy complejo. Cuando yo llegué las condiciones de la economía venían recuperándose un poco, pero en el primer semestre se presentaron bloqueos de vías, problemas de fletes y de importaciones; hay un problema que todavía persiste que es la escasez de mano de obra de técnicos electricistas e ingenieros, entonces en vez de disminuir un punto, que era la meta”.

Les acaban de desaprobar el plan de gestión de pérdidas, ¿qué decir al respecto?

“Sí, pero en lo correspondiente al año pasado, porque el plan sigue su curso y quedan 9 años”.

Su firma no ha podido bajar nada las pérdidas de energía en dos años, y ahora, en uno, debe llegar a 23,14%. ¿Cómo lo va a hacer?

“Este año el indicador de control de pérdidas es de 0,6% y en la medida en que ese indicador va progresando la energía va incrementando de manera progresiva y la tendencia indicaría que para el 2023, con los planes de inversión previstos, con las medidas y con los blindajes de red, la intención es llegar a ese indicador de 23,14%”.

¿Esa meta es realista?

“Obvio que hay factores externos, algunos de orden público, de falta de mano de obra y que la región no estaba preparada para asumir el robusto plan de inversiones que tiene EPM, pero este tiempo ha permitido entrar en una dinámica de aceleración de las inversiones. Desde mi llegada hemos adelantado cerca de 110 procesos de contratación y de marzo del año pasado a agosto fueron 30; hemos alcanzado una dinámica muy importante y con eso las compañías colombianas y algunas internacionales ya están mostrando interés de participar en nuestras convocatorias”.

¿Cómo va el plan de inversiones?

Para este año tenemos un presupuesto de un billón 65 mil millones de pesos, logrando la máxima ejecución a partir del segundo semestre. Hasta ahora van casi $140.000 millones y el año pasado fueron $543.000 millones, cifra que no se había visto nunca en el antiguo operador en los siete departamentos. Y de octubre a diciembre de 2020 se invirtieron 80.000 millones, o sea $623.000 millones con corte a 2021. .

Pero hay quejas de que la contratación va lenta.

“Lo invito a consultar la página de contratación para que vea los procesos que se han subido de Caribe Mar de la Costa S.A. (esa es la razón social de la empresa; la marca es Afinia) y las ejecutorias. Son más de 110 procesos. Se ha tomado una dinámica importante. Los tiempos en que arranca un proceso y se cierra son algunos inferiores a dos meses, cuando antes duraban hasta 8 meses”.

¿Entonces por qué la percepción en el sector, de que hay muchos concursos que se declaran desiertos, de tardanza en la llegada de suministros y retraso en las ejecuciones?

“Estos negocios técnicos no se pueden manejar por percepciones sino por cifras y resultados. Por ejemplo, alguna persona puede decir que se le interrumpe más el servicio que antes, pero los datos oficiales dan cuenta de que hemos disminuido de 122 a 89 las horas promedio de interrupción. De 110 concursos solo uno se ha declarado desierto.

Cifras oficiales hablan de que no se cumplió en inversión para gestión de pérdidas.

“Este año hay presupuestados $450.000 millones para gestión de pérdidas. Para todos estos proyectos hay diversidad de materiales como cables o postes; entonces, como las inversiones en la antigua compañía no superaban los $77.000 millones y acá hablamos de inversiones por un billón de pesos, cuando la compañía antes le pedía a un proveedor 500 postes cada seis meses, ahora le pide 8.000 postes mensuales y la capacidad de respuesta no va a ser instantánea; eso puede generar algunos retrasos, pero las empresas están preparando su capacidad de producción”.

Otra inquietud sobre la contratación se refiere a los pliegos de condiciones, que incluyen un factor que habla de experiencia en la propia zona, un requisito que no aparece en la contratación de EPM ni del sector y podría dejar afuera a empresas de tradición que son del interior del país.

“Con esas condiciones se presentaron poco más de 30 interesados y solo 3 han argumentado eso y no necesariamente los que no presentaron objeciones son de la Costa. Además no es que los deje por fuera sino que hay que tener unas consideraciones para la ejecución de proyectos en la región, porque no es lo mismos manejar distribución en ciudades densificadas como Medellín, Bogotá, Cali, Barranquilla, que una empresa como Afinia que tiene 134 municipios con distancias, con una infraestructura mayor en redes, situaciones geográficas complejas de inundaciones y condiciones muy diferentes. Además, el puntaje de 20% se revaluó y quedó en 10%”.

¿Si se le baja puntaje al precio para subírselo a este otro ítem, no genera un sobrecosto para los usuarios?

“Ese requisito no los habilitará, resulta que en este ejercicio quedan 3 por fuera y 27 habilitados. ¿Cuál es el problema? Todos pueden entrar y hay otros requisitos de ponderación donde ellos pudieran tener mayor ventaja; yo no puedo estar pensando en una empresa en particular”.

Otro tema polémico son los asesores con honorarios altos y gabelas. Cuántos son?

“No hay nadie vinculado de manera temporal que se pase de las escalas permitidas en la estructura salarial. Incluso la mayoría están por debajo hasta en un 40% de lo que puede ganar un perfil similar. Son personas competentes que han venido a apoyar la gestión, pero hablamos de tres a cuatro y necesitamos más”.

¿EPM no tiene suficientes expertos para apoyarlo?

“Sí, tiene muchísimos profesionales que dan línea desde allá, nos acompañan en los comités, en conceptos, en las necesidades que tenemos de criterios, y adicionalmente tenemos delegados de la matriz que EPM nos manda acá, y nosotros nos apoyamos en varias personas que venían de la antigua empresa”.

Justo, son personas que venían con usted de un pasado que todo mundo quiere olvidar (el de Electricaribe).

“De la antigua empresa vienen como 1.100 personas, unas se fueron para Air-e y otras están acá”.

¿Cuánto ganan ellos?

“19’500.000 pesos por honorarios y un gerente de alto nivel está por encima de los 30 millones de pesos en Afinia.

Si el tema es tan sencillo, por qué se negó a contestarlo en un derecho de petición que le hizo la veeduría Todos por Medellín?

“Porque piden hojas de vida y estas son confidenciales, pero los salarios y perfiles están adecuados para las necesidades de la compañía”.

En el sindicato dicen que usted desmontó el área de talento humano y le dio ese manejo a la firma de Charles Chapman, que trabajó con usted en Electricaribe.

“No es cierto, Chapman no está vinculado con la empresa, fue un asesor que en su momento designó la Superintendencia en la intervención de Electricaribe; yo lo conocí allá, pero en este momento ni él ni su firma están vinculados con Afinia; no lo veo hace más de tres años”.

A la junta llegó una carta advirtiendo sobre una posible mafia para controlar la contratación, ¿qué medidas se tomaron para contrarrestar esa advertencia?

“No sé de qué carta me habla, no la conozco. Afinia es el proyecto más importante que existe para la matriz (Grupo EPM) al lado de Hidroituango, y sobre eso no tengo un milímetro de inseguridad del apoyo que nos están prestando desde la matriz”