• Ronald Ávila-Claudio
  • BBC News Mundo

Imagen de un soldado mientras socorre a una persona en Puerto Rico.

Fuente de la imagen, Reuters

Puerto Rico enfrenta una nueva catástrofe natural cuando aún no se ha repuesto del huracán María, que hace exactamente cinco años devastó gran parte de este territorio estadounidense, y que causó la muerte de casi 3.000 personas y daños calculados en miles de millones de dólares.

Esta vez fue el huracán Fiona, que con categoría 1 comenzó a azotar la isla el sábado con lluvias torrenciales y vientos sostenidos de 137 Km/h, y cuyos efectos todavía hacían estragos este lunes, pese a que el sistema se encontraba sobre la República Dominicana.

Hasta el momento, medios locales han informado sobre la muerte de cuatro personas por efectos directos o indirectos del ciclón, mientras que unas 2.000 se encuentran en refugios del Estado.

Imágenes en redes sociales mostraban puentes destruidos, zonas residenciales bajo agua, ríos desbordados, socavones y enormes deslaves.

Los videos de complejas operaciones de rescate, lideradas por militares, personal local de las agencias de seguridad y las propias comunidades afectadas también recorrían internet.

Desde el domingo, cuando hubo un apagón general que dejó a más de 1.4 millones de clientes sin electricidad, solo 100.000 han recuperado el servicio, lo que ha dejado a hospitales y centros de cuidado de ancianos operando con generadores eléctricos.

El 66% de los clientes de la empresa pública de agua potable no tenían servicio, de acuerdo con el portal del gobierno local.

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«Todavía no se puede decir que es un evento histórico, pero se podría decir que ha sido un sistema significativo», le dijo a BBC Mundo Emmanuel Rodríguez, un meteorólogo del Servicio Nacional de Meteorología de EE.UU. en San Juan.

De acuerdo con el experto, en el territorio estadounidense ha llovido durante unas 60 horas desde que comenzó el fin de semana. Las acumulaciones de lluvia, que aún no han terminado de calcularse porque la precipitación continúa, rondan por el momento las 63,5 centímetros.

Fuente de la imagen, Reuters

Aunque las autoridades se encuentran en una primera fase de respuesta a la emergencia y no tienen números exactos sobre los daños, el evento, según el gobernador Pedro Pierluisi, dejó pérdidas «catastróficas», en una isla que desde hace dos décadas lucha con una deuda pública que ha tenido dificultades para pagar.

«En muchas áreas que nunca había tenido inundaciones, ha habido acumulación de agua sin precedente. De hecho, en muchas áreas ha sido mayor de lo que vimos en el huracán María», dijo en conferencia de prensa el gobernador.

Dramáticos rescates

Rolando Ortiz, alcalde de Cayey, un pueblo en la zona central montañosa de la isla, afirma que las lluvias del huracán Fiona han hecho más daño que las provocadas por el ciclón María.

Fuente de la imagen, Reuters

Hace cinco años el sistema, que llegó a la isla caribeña como categoría 4, causó una acumulación de lluvia de unos 101,6 centímetros, pero esto ocurrió en municipios aislados. El sistema tropical de este fin de semana tuvo efectos sobre todo Puerto Rico.

«Desde el punto de vista de los vientos, María fue peor. Pero desde el punto de vista de la precipitación esto no tiene comparación. Esto es lo más grande que he vivido en mis 27 años de alcalde», sostuvo el político.

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Cayey, un pueblo con una compleja topografía montañosa en el que viven unas 40.000 personas, es atravesado por varios ríos y quebradas. Este lunes el alcalde afirmó que casi todos los barrios de la localidad estaban incomunicados, y su personal trabajaba a toda prisa para remover desechos de carreteras y caminos para que la población pudiese transitar.

Este pueblo fue escenario de un dramático rescate, cuando una casa de dos plantas en la que había una familia quedó atrapada por la crecida de un río.

«Hablé con el gobernador y me pusieron a la disposición los recursos de rescate y venían en camino. Pero los vecinos se pusieron ansiosos. Se arriesgan de forma heróica. Uno de ellos tenía una pequeña balsa de motor, la amarraron con una soga a un auto y lograron llegar hasta la casa y rescatarlos», contó.

En Vega Alta, un pueblo del norte de Puerto Rico, una mujer quedó atrapada también por una crecida en una carretera que intentó transitar. La alcaldesa del municipio, María Vega, le dijo a BBC Mundo que permaneció nueve horas desde el domingo sosteniéndose de un árbol hasta que lograron salvarle la vida.

«Estuve presente allí toda la noche. Ella llamó al 911. Llegamos con los bomberos, pero cuando intentábamos llegar hasta ella con el camión, la corriente lo movía. Luego lo intentamos con un camión de la Guardia Nacional y hasta una cadena humana, pero no se pudo porque la altura del agua sobrepasaba los cinco pies [1.5 m]», relató.

«Estaba oscuro, la escuchábamos gritar. Mientras iban pasando las horas perdíamos la esperanza. Cuando su voz comenzó a mermar y respondía más lento entramos en histeria. Lloramos mucho», agregó.

Al final, los bomberos alcanzaron a la mujer con una barcaza de motor.

Luis Miguel Sanabria, un bombero de 32 años, fue parte del equipo que rescató a unas 20 personas en un barrio de Salinas, un pueblo del sur de Puerto Rico que figura entre los más afectados por las lluvias y en donde hay 400 desplazados.

Fuente de la imagen, Reuters

«Esta operación de rescate comenzó porque nos contactaron a través de las redes sociales», relató. «Las casas estaban bajo agua. Yo mido seis pies [1.83 m] y el agua medía cuatro pies [1.2 m]», agregó el hombre de 32 años, quien también dijo que entre los auxiliados había niños.

En sus diez años como bombero, señala, «nunca había visto nada igual«.

De acuerdo con el general José Reyes, quien dirige la Guardia Nacional de Puerto Rico, cerca de unas 1.000 personas han sido auxiliadas en unos 25 municipios.

La memoria de María

Desde hace cinco años Puerto Rico lucha por reconstruir su infraestructura de servicios básicos, afectada por el huracán María.

Durante ese ciclón, ocurrido el 20 de septiembre de 2017, la isla quedó en un apagón general. Un año después del fenómeno atmosférico todavía había comunidades sin servicio eléctrico.

El territorio, que tiene una antigua red de energía que desarrollada durante la segunda mitad del siglo XX, no ha logrado modernizarla, pese a que el Congreso de EE.UU. aprobó miles de millones de dólares después de María.

En los pasados años, funcionarios de la isla han acusado al gobierno federal estadounidense de poner trabas burocráticas para el desembolso de fondos, mientras que las autoridades federales han hecho señalamientos de corrupción o de incumplimiento de reglamentos vigentes.

«La infraestructura volvió al piso otra vez. La proyección luego de María es que tardaría 20 años en repararse. Ahora estamos en un momento complicado…», dice, con pesar, el alcalde Ortiz.

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