Congresistas republicanos discuten este martes ante la división dentro del partido por la presidencia de la Cámara de Representantes.

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Congresistas republicanos discuten este martes ante la división dentro del partido por la presidencia de la Cámara de Representantes.

Un drama en la política estadounidense no visto en un siglo ha dejado en el limbo el liderato de la Cámara de Representantes del país norteamericano, y muestra la profunda división en el Partido Republicano.

Luego de dos intensas sesiones legislativas, desarrolladas este martes y miércoles, el representante Kevin McCarthy, un republicano de California, ha fracasado en 6 rondas de votación para convertirse en el próximo presidente del cuerpo legislativo.

En la noche del miércoles, luego de tomarse un receso para tratar de desbloquear el conflicto, la cámara baja votó por volver a aplazar la votación, esta vez para el jueves al mediodía. Lo mismo había ocurrido el martes ante las tres primeras votaciones sin éxito.

De esta forma, el Partido Republicano y EE.UU. están sumergidos en un caos político y en la incertidumbre.

Se suponía que este nuevo Congreso sería un regreso al poder del partido opositor a Joe Biden, luego de que vencieron en las elecciones de medio término del pasado noviembre.

Sin embargo, McCarthy enfrentó una rebelión dentro de sus propias filas e hizo historia por todas las razones equivocadas.

Esta es la primera vez en un siglo que un candidato para presidir la Cámara de Representantes no tiene los votos para ocupar la posición.

La candidatura de McCarthy sigue en pie de momento, aunque no está claro cómo convencerá a los 20 rebeldes republicanos que votaron en su contra para que lo respalden.

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El congresista republicano Kevin McCarthy no logró la mayoría necesaria para presidir la Cámara de Representantes pese a que hubo tres intentos este martes.

«Nos quedaremos hasta que ganemos», dijo McCarthy el martes a periodistas antes de la tercera votación, negándose a retirarse e insistiendo en que los números finalmente se inclinarán a su favor.

Pese al apoyo del propio expresidente Donald Trump, quien pidió a sus correligionarios legisladores que votaran por el representante californiano, fracasó en las primeras dos jornadas.

La veintena de republicanos se mantuvo firmé en nominar a otro candidato para ocupar el puesto, bloqueando la oportunidad de McCarthy.

Este año, al comenzar una nueva legislatura, solo hay 222 republicanos en la cámara baja, por lo que el político solo podría permitirse perder cuatro votos de su partido, dado que necesita al menos 218 apoyos para ser el jefe de ese ámbito parlamentario (a menos que haya congresistas que se abstengan de votar).

Los 212 demócratas votaron por quien será líder de su partido en la Cámara, el representante Hakeem Jeffries de Nueva York.

La Cámara debe seguir votando por su nuevo presidente hasta que se elija un candidato por mayoría.

El cuerpo legislativo no puede continuar con ningún otro asunto hasta que haya un titular electo. Eso incluye la juramentación de nuevos miembros del Congreso y la adopción de nuevas reglas y legislaciones.

Todavía no está claro cuántas rondas de votación necesitarán los miembros para decidir el nombre, pero el proceso podría continuar durante días si no se llega a un consenso.

La última vez que un candidato a presidente de la Cámara de Representantes no logró obtener los votos necesarios en la primera ronda de votaciones ocurrió en 1923; se necesitaron nueve votaciones y varios días para llegar a un acuerdo.

El récord se dio en 1855, cuando la cámara baja debió realizar 133 votaciones y, tras dos meses de parálisis, logró arribar a un consenso con un candidato que por entonces no era ni demócrata ni republicano.

¿Por qué McCarthy enfrenta oposición?

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El representante republicano Chip Roy nominó a Jim Jordan para desafiar a McCarthy, que lo escuchaba desde su asiento.

Los anteriores presidentes de la Cámara de Representantes de EE.UU. han enfrentado obstáculos al ingresar a un nuevo Congreso, pero lograron reunir a los suyos cuando llegó la votación oficial.

McCarthy, en cambio, se ha enfrentado a la oposición de los miembros de extrema derecha de su propio partido desde que los republicanos aseguraron el control de la Cámara en las elecciones intermedias de noviembre pasado.

Los reticentes se oponen a su presidencia por motivos ideológicos y personales, y han pasado semanas negociando con McCarthy para obtener concesiones, como cambios en un procedimiento para destituir a un presidente de la Cámara en funciones.

Este grupo está encabezado por el republicano Andy Biggs (Arizona), quien se ha presentado como una alternativa aunque sea un candidato de pocas posibilidades, y Matt Gaetz (Florida), quien pasó gran parte del último Congreso bajo el espectro de una investigación federal.

El representante republicano Bob Good dijo que los miembros de su partido que se opusieron a McCarthy nunca retrocederán, según CBS, socio estadounidense de la BBC, y agregó que quieren que un «guerrero reacio» sea el presidente de la cámara baja.

«Cuanto antes se retire McCarthy, mejor será para el país», agregó.

Resumiendo la frustración con McCarthy, el popular comentarista de derecha de Fox News Tucker Carlson dijo: «McCarthy no es especialmente conservador. Es ideológicamente agnóstico. Su verdadero electorado es la comunidad de cabildeo en Washington. Si tiene creencias políticas sinceras, eso es exasperante.»

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