El Gobierno ha puesto un 30% de embajadores de carrera. Polémica por amigos, políticos y cuestionados.

El presidente Gustavo Petro y el canciller Álvaro Leyva aseguraron que en los consulados y embajadas de Colombia en el mundo pondrían a diplomáticos de carrera, tal vez por eso, ahora en cada nombramiento que hacen les recuerdan la promesa.

De los 18 nombramientos de embajadores que han hecho, apenas 6 han sido de diplomáticos de carrera, mientras que el resto son figuras públicas de todos los sectores: desde el excongresista Armando Benedetti, pasando por un empresario boyacense amigo de Petro, hasta el cuestionado León Freddy Muñoz.

Sin embargo, hay que decir, que 6 de 18, es decir, un 30% de carrera diplomática, no está mal para lo que ha sido la tradición en Colombia. Y sobre todo, si se tiene en cuenta que han puesto a diplomáticos de carrera en países top como Alemania, en donde esta semana nombraron a Yadir Salazar, una gran diplomática, o como Suiza, para donde mandaron a Francisco Echeverri, otro clásico de la cancillería de San Carlos, así como el nombramiento en la Vicecancillería de Relaciones Internacionales a otro de los más reconocidos embajadores de Carrera, Francisco Coy.

Y también en otros países que suelen ser apetecidos por los políticos les dieron el chance a profesionales de la diplomacia, como en Panamá, en donde designaron a Mauricio Baquero; así como en Uruguay, Juan José Quintana; en Hungría, Ignacio Enrique Ruiz; y en Guatemala, Victoria González.

Pero como si el presidente Gustavo Petro estuviera siendo fiel al adagio del que reza y peca empata, también les está abriendo las puertas de la diplomacia a amigos personales suyos y de su esposa Verónica, así como a políticos investigados o personas salpicadas por investigaciones.

Ha llamado mucho la atención el que Petro haya elegido perfiles cuestionados, justamente para países donde gobiernan dictaduras de izquierda y que tienen agendas bastante delicadas con Colombia.

León Freddy Muñoz, el político bellanita que era investigado por la Corte Suprema por tráfico de estupefacientes –en un proceso que ya pasó a manos de la Fiscalía–, le puso la tarea de hablar con la dictadura de Daniel Ortega con la que el Estado colombiano tiene una espinosa agenda.

Muñoz está en Managua mientras Ortega y el gobierno Petro ultiman detalles para presentar sus pruebas ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya –la Casa de Nariño no tiene equipo jurídico designado– en medio de la disputa por el mar territorial y los islotes que colindan a San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Armando Benedetti es el enviado de Petro ante Nicolás Maduro, tenía cuatro investigaciones abiertas en la Corte Suprema, que pasaron a la Fiscalía. El tránsito de esos folios de un tribunal a otro desató una disputa dentro de la Corte porque la magistrada Cristina Lombana exigía mantener las pesquisas por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, violación de comunicaciones e injuria y calumnia; la Fiscalía no la escuchó.

Venezuela ha sido uno de los principales aliados en negocios y la meta es recuperar el comercio que había llegado a 4.000 millones de dólares anuales. Sumado a eso, Maduro tuvo un papel preponderante para la firma del Acuerdo de Paz con las extintas Farc y ahora es la ficha que conecta a Petro con la guerrilla del ELN para los diálogos que se reanudan en noviembre.

Ese listado de embajadores investigados continúa con Camilo Romero, el exgobernador de Nariño, ahora embajador ante Argentina. Romero fue llamado a juicio disciplinario por la Procuraduría por presuntas irregularidades en la venta de 80.000 cajas de Aguardiente Nariño, por $18.000 millones, mientras él estaba en la Gobernación, en agosto de 2016.

Otra que terminaría conectada con procesos judiciales es la de nueva embajadora de Colombia en Francia, Laura Guillen. Se trata de la esposa de Álex Vernot, exabogado del empresario del caso Hyundai Carlos Mattos y amigo personal de Petro.

No obstante, la ratificación de Guillen en ese cargo está en veremos porque su pareja, Vernot, fue condenado en septiembre a 72 meses de prisión por su participación en los sobornos de Mattos a un testigo.

Políticos vs. diplomáticos

Colombia tiene unas 64 embajadores y 121 cónsules, Petro solo ha nombrado a 18. Por eso todavía es temprano para evaluarlo. Mientras en Reino Unido todos los embajadores deben tener carrera diplomática, en Colombia solo se exige la tercera parte.

Otro porcentaje de los nombramientos de Petro ha sido de sus amigos personales. Como Guillén, en Francia; o el cineasta Sergio Cabrera, en China. Cabrera vivió de niño en ese país, donde aprendió mandarín; a él y a Petro los vinculan la lucha armada, pues militó en el Ejército Popular de Liberación antes de entrar a la industria cultural.

Otro amigo de Petro es el empresario boyacense Eduardo Ávila, recién nombrado embajador en España. Este diario indagó si Ávila financió su campaña, pero no pudo constatar la información porque el Pacto Histórico no ha actualizado los datos de la plataforma Cuentas Claras sobre sus donantes para la contienda presidencial de 2022.

También ha resultado polémico el nombramiento de Ligia Margarita Quessep, abogada de la Universidad Externado de Colombia, en la embajada de Italia. Quessep nació en Sincelejo, es paisana y amiga de la primera dama, Verónica Alcocer.

En un último grupo están los nombramientos que tenían un fuerte componente de inclusión, mérito y diversidad, como el de Luis Gilberto Murillo, exfórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, le entregó la Embajada en Estados Unidos. Y la de Leonor Zalabata, líder wayúu, en la embajada de la ONU en Nueva York.

También en ese país le delegó al mayor general retirado, William René Salamanca, el consulado en Miami. Salamanca fue quien le lideró el empalme con el sector de la Policía. En la OEA, envió al exmagistrado Luis Ernesto Vargas, y en la OCDE a Luis Fernando Medina, quienes suman años de experiencia social y en negocios, pero no diplomática.

Es tal la discordia por las designaciones que en agosto el canciller Álvaro Leyva les prometió a los trabajadores del Palacio de San Carlos que él sí privilegiaría la carrera. Pero su administración terminó aplicando lo que gobiernos del pasado: designaron a políticos, empresarios y hasta artistas.

Desde el sindicado de trabajadores de la Cancillería ya alzaron la voz porque, aseguran, no está cumpliendo su compromiso de poner por delante los nombramientos de experiencia frente a los de los amigos premiados con embajadas.