La opción de los biocombustibles se hace evidente dado que no todos los países tienen hoy la capacidad (de infraestructura) de acoger los vehículos eléctricos.

Si bien es cierto que la penetración de los carros eléctricos crece en Colombia, con cifras del 178% en el aumento de las ventas a noviembre de 2022 en comparación al mismo periodo de 2021 (según datos de Andemos), uno de los factores que muchas veces impide la compra o que esos números crezcan, es el alto costo de este tipo de vehículos, donde el más barato ronda los cien millones de pesos y tiene unas capacidades limitadas.

En este sentido, los autos a gasolina seguirán teniendo las preferencias del público en las estadísticas de ventas durante un buen tiempo, lo que significa que los combustibles fósiles seguirán en producción y comercialización, pero con mejoras para que sean menos agresivos con el medio ambiente.

Biocombustibles

Los fabricantes, conscientes de este fenómeno, están desarrollando motores más eficientes en el tema de emisiones, al tenor de las normas anticontaminantes, cada vez más estrictas. Y aquí es donde los biocombustibles pueden jugar un papel determinante para tratar de contener y reducir la contaminación en las ciudades a corto plazo. Incluso, estos pueden llegar a ser neutros en carbono.

Los biocombustibles se producen con base en materias primas renovables. A diferencia de la gasolina tradicional, vienen de materias orgánicas vegetales y animales que aportan una serie de ventajas. “Por venir de recursos renovables se pueden producir una y otra vez, pueden reducir las emisiones contaminantes hasta en un 80 % y solo con pequeñas adaptaciones a los motores actuales, Diesel y gasolina, y en los sistemas de suministro que ya existen, pueden comenzar a comercializarse. También, pueden fabricarse en diversos países más allá de los actuales productores de petróleo, lo cual redundaría en unos precios más asequibles”, dice el ingeniero de petróleos Mauricio Mora.

Brasil y Estados Unidos son los países que han tomado la delantera en la producción de biocombustibles como el biodiésel y el bioetanol. El primero se produce con aceites y grasas vegetales y animales, aceites de frutos secos, de soya, de palma, y puede también servir para generar electricidad. Su principal ventaja es que permite reducir las emisiones contaminantes hasta en un 90% según el compuesto, además de no contener azufre.

El bioetanol, por su parte, procede de cultivos comunes como el maíz, la papa y la caña de azúcar y actualmente se usa como aditivo en los autos a gasolina. A este alcohol se le ejecutan procesos de destilación y purificación para deshidratarlo y hacerlo así óptimo para su uso como combustible. El bioetanol puede usarse también en pilas de combustible para alimentar automóviles a hidrógeno, por ejemplo. “Este biocombustible puede tener una reducción de emisiones desde el 20% si proviene del maíz y hasta el 70% si se obtiene de la caña de azúcar. También es neutro en carbono porque el CO2 producido se compensa con el que absorben las plantas durante la fotosíntesis”, asegura el ingeniero Mora.

Los retos

La polémica que ha tenido la producción de biocombustibles pasa por la deforestación que puede provocar su cultivo intensivo en grandes ecosistemas, además de la sustitución de los cultivos dedicados al consumo humano, lo cual encarece este tipo de alimentos. Una solución puede ser la utilización de material reciclado, como aceite de cocina y grasas animales desechados de hogares y restaurantes.

Mientras tanto, algunos fabricantes, tanto de automóviles premium como de volumen, ya están adaptando algunos de sus principales modelos para usar biocombustibles como reemplazo de la gasolina tradicional. La idea es comenzar por el portafolio del segmento que se denomina “comercial”, es decir, los camiones pequeños y medianos y las van de carga y pasajeros. Todos, alimentados por hidrodiésel. La idea es que, desde el próximo año, las SUV Diesel sean las siguientes en recibir este combustible ecológico.

Otras marcas, sobre todo japonesas, como Toyota, Subaru, Daihatsu y Suzuki, lideran proyectos centrados en la producción eficiente de bioetanol de segunda generación, es decir, el que proviene de material reciclado. Con sede en Fukushima y máximo interés nacional, trabajan en asociación con la petrolera nipona ENEOS.

El objetivo es optimizar las cosechas y asegurar la disponibilidad de materia prima para la producción de bioetanol. Todo ello será indispensable en un futuro de la movilidad donde los biocombustibles puedan tener un papel importante sin poner en riesgo la sostenibilidad del sistema.

Biocombustibles en Colombia

Los 16,5 millones de vehículos que circulan en el país, según cifras del Runt, reciben mezclas de bioetanol y biodiésel en cada repostaje, lo cual reduce los gases de efecto invernadero y mitigan el impacto ambiental. En Colombia existe una federación nacional de biocombustibles (Fedebiocombustibles) y según su más reciente informe semestral, a julio de 2022, la demanda de biodiésel en el país cerró con un aumento del 13% y la de bioetanol en un 9% frente al mismo periodo de 2021. Según el gremio, esto significó un ahorro de 1.4 millones de toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera y 393 toneladas de material particulado. “Los biocombustibles al no contener azufre ni hidrocarburos aromáticos en su composición química, cuando se mezclan con los combustibles fósiles, reducen de manera proporcional las emisiones de material particulado, conducen a la mejora sustancial de la calidad del aire que respiramos y mejoran el rendimiento de los vehículos”, dice Jorge Bendeck, presidente de la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia.

La hoja de ruta en una verdadera transición energética deberá pasar entonces por aumentar las mezclas de biocombustibles en la gasolina actual al ritmo del crecimiento de la industria en el país, que actualmente genera cerca de 90.000 empleos. Así, reemplazar esos 16,5 millones de vehículos que funcionan con Colombia , un proceso que podría tardar unos 30 años según proyecciones del Plan Energético Nacional (PEN y el Conpes de Transición Energética, será más limpio y menos angustioso mientras los precios de los autos eléctricos se hacen, también, más amigables con el bolsillo de los colombianos.