La revelación la hizo el Hospital San Vicente Fundación en una investigación que incluyó a 159 pacientes intoxicados. Otra alerta es el aumento de lesiones con el tabique perforado.

Mortalidad por cocaína en Medellín es tres veces mayor que la tasa mundial

Por buscar la sensación de placer, muchos adictos a la cocaína están llegando a la muerte, que en Medellín y Antioquia es casi tres veces superior a la tasa mundial: mientras acá muere el 3,8% de los intoxicados, en el mundo los estudios hablan del 1%.

Así lo acaba de determinar el Hospital San Vicente Fundación en una investigación realizada en pacientes que llegaron a consulta de urgencias de alta complejidad intoxicados por el alto consumo del alucinógeno.

El estudio también confirmó que las afectaciones a los consumidores no se producen solo a nivel de la mente y el cerebro sino también sobre el cuerpo, con compromisos para órganos como los riñones, el hígado, el corazón y el sistema nervioso central.

Si los pacientes viven en condición de pobreza las consecuencias son peores, porque hay más poca posibilidad de intervenir e iniciar tratamientos de desintoxicación a tiempo.

El hallazgo más preocupante para los investigadores, sin embargo, fue la tasa de mortalidad detectada entre los pacientes, ya que está en un nivel de prevalencia del 3,8%, en contraste con la mundial, que según los investigadores es del 1%, advirtió Juliana Quintero Aguirre, toxicóloga de la clínica e integrante del equipo investigador.

Esta mayor prevalencia, la doctora Quintero y su equipo la atribuyen a factores como la facilidad de adquirir cocaína por el bajo precio que tiene a nivel local, la alta potencia de la misma en el país y las mezclas que se hacen para lograr mayores efectos entre los consumidores.

“Acá la cocaína la hacen más potente y la mezclan con cafeína, con medicamentos anestésicos y hasta de uso veterinario”, expone la profesional de la salud.

Resalta que adquirirla es tan fácil, que incluso en Medellín existe un turismo asociado al consumo de estupefacientes, lo que eleva el número de consumidores.

Otros agravantes

Adicional a lo anterior, gran cantidad de los pacientes que consultan tiene además un bajo nivel educativo y una condición de pobreza que limita su acceso a la salud, lo que hace que cuando acudan a buscar ayuda ya sus afectaciones están mucho más avanzadas y agravadas, lo que desencadena consecuencias mayores, como la muerte.

“Estas personas no tienen recursos para iniciar un proceso de desintoxicación, cuyos costos generalmente son altos, y llegan más enfermas a consulta”, advierte la profesional Quintero, vocera del hospital para esta investigación.

Este estudio se suma a una investigación del Ministerio de Justicia realizada en Colombia en el periodo 2013 – 2020 y recientemente divulgada, en la cual se identificaron 28.541 defunciones asociadas a consumo de drogas, “teniendo en cuenta que (las víctimas) presentaron resultados positivos de toxicología asociados a sustancias psicoactivas; las principales sustancias encontradas fueron alcohol, cocaína y marihuana, aunque también se hallaron 37 casos asociados a morfina y 19 a tramadol”, dice el informe. La investigación identificó, también, cinco muertes asociadas al consumo de fentanilo, una sustancia de la que no se tenía referencia conocida de mortalidad en Colombia, pero que en Estados Unidos y Canadá causa actualmente miles de muertes (ver gráfico sobre tipo de consumo).

Lo grave de la situación es que la mortalidad por causa de las drogas, estableció el Minjusticia, es que más allá de los propios consumidores, hay terceros que reciben el impacto. Según las conclusiones, diversos estudios locales e internacionales refieren relación entre los accidentes de tránsito, así como la comisión de delitos y el consumo de sustancias psicoactivas, lo cual hace relevante realizar pruebas toxicológicas para identificar sustancias psicoactivas en cada una de las víctimas que ingresan al Instituto de Medicina Legal.

Secuelas en el organismo

Sobre los otros impactos que deja el consumo del alucinógeno, la investigación del San Vicente halló secuelas a nivel renal y hepático. Estas, aunque se conocían de antemano, fueron analizadas a fondo en los 159 pacientes incluidos en el estudio para aprovechar la ventaja de que la institución tiene un equipo de profesionales para apoyar investigaciones.

“En el país los toxicólogos son escasos, no en todos los hospitales los tienen y generalmente cubren las consultas básicas”, afirmó Quintero para explicar los pocos avances que se tenían para detectar las afectaciones a nivel corporal.

El estudio abarcó cuatro años y se realizó entre pacientes que llegaron a consulta de alta complejidad y que fueron atendidos entre los años 2016 y 2019, según historia clínica, test de cocaína positivo y sin enfermedad de base que afectara directamente la supervivencia.

La investigación halló que los pacientes en su mayoría fueron hombres, con bajo nivel educativo y edad media de 31 años, y además de la alta prevalencia en la mortalidad, también sufrían lesión renal aguda (LRA) en el 29,6% de los casos; insuficiencia hepática aguda en un 8,8%; infarto agudo de miocardio en un 4,4%; y ataque cerebrovascular (ACV) también en el 4,4% de los casos.

“Los niveles elevados de fosfocreatinquinasa (CPK por sus siglas en inglés), que son residuos tras la destrucción muscular ocasionada por la intoxicación, que en sus valores normales se aproximan a 100, fueron mayores a 1.000 en 80% de pacientes con estas fallas orgánicas, valor que es muy alto y se correlaciona con la gravedad de la intoxicación y la probabilidad de lesiones como la renal”, detalla el estudio en mención.

Un artículo publicado por el Nida (National Institute on Drug Abuse), una institución del gobierno estadounidense cuya misión es avanzar en el conocimiento de las causas y consecuencias del uso y la adicción a las drogas, expone que falta más investigación sobre el uso combinado de estimulantes y opioides y sobre cómo su combinación acelera el riesgo de caer en sobredosis de consumo.

“Lamentablemente, los certificados de defunción no siempre mencionan las drogas identificadas y cuando lo hacen es posible que no sean precisos sobre qué drogas fueron las principales contribuyentes al fallecimiento, lo que hace difícil saber con exactitud qué papel desempeñan los opiodies y los estimulantes cuando las personas, en forma deliberada o accidental, consumen las dos sustancias juntas”, dice el texto de Nida.

Difícil tratamiento

Por lo general, la cura de todos estos males para los adictos a la cocaína y en general a los alucinógenos es la superación de la dependencia, es decir, dejar el consumo. Pero se sabe lo compleja que es esta situación. Si el paciente llega intoxicado es más difícil.

Hay que partir de que más allá de los casos de sobredosis, los consumidores frecuentes de estimulantes empiezan a sufrir problemas de salud como enfermedades cardiacas y pulmonares e incluso a nivel cognitivo.

Pero hay riesgos adicionales, como la infección del virus VIH (Sida) y la hepatitis B y C, esto por el hecho de que el adicto comparte jeringas y la ansiedad hace que, incluso, con tal de obtener una dosis, caiga fácilmente en relaciones sexuales sin la debida protección.

Otro agravante que eleva los riesgos de padecer enfermedades como las mencionadas es que los consumidores suelen requerir cada vez con mayor ansiedad dosis más altas, lo que genera estados de irritabilidad y paranoia, hasta llegar a las alucinaciones.

La toxicóloga Quintero Aguirre señala que la consulta a tiempo y la aceptación de los tratamientos, que se orientan a dejar el consumo, serían suficientes para que desaparezcan los riesgos de padecer las enfermedades señaladas.

“Solo bajo el consumo a los 30 años se puede morir de un infarto al miocardio o un sangrado en la cabeza, males que son propios de personas ancianas”, conceptuó.

Pero bajo las condiciones en que se está presentando el consumo en la ciudad y el departamento, un alto porcentaje de pacientes está requiriendo tratamientos como mallas para el corazón, diálisis y hasta cirugías n

29,6%

es la prevalencia de la lesión renal aguda en los pacientes atendidos en San Vicente.

45

años es la media de edad de los pacientes que presentaron infarto agudo al miocardio.

Infográfico

360

casos registrados de tabiques perforados, en un lapso de dos años, prendió las alertas.

PARA SABER MÁS Consumo está iniciando desde los 13 años

Otro dato alarmante es que en Antioquia desde los 13 años los adolescentes se están convirtiendo en consumidores de todo tipo de drogas, según un estudio de consumo de sustancias psicoactivas realizado por la Escuela Contra la Drogadicción en 2022. Sobre la iniciación en este último grupo de drogas, el estudio reveló que la edad promedio está fijada en los 15,3 años. Las dos principales puertas de entrada al consumo para los niños menores de 15 años son la familia y la escuela. En el caso de la familia, las cifras muestran que son el tabaco, el alcohol, la marihuana y la cocaína las sustancias a las que los menores están más expuestos. En el entorno escolar, la exposición se extiende al resto del espectro de sustancias, sobre todo de drogas sintéticas como el 2CB (tusi o cocaína rosada) y el popper, entre muchas otras.

la ruta a seguir en casos de consumo, intoxicación o sobredosis de alucinógenos

El gerente de Carisma explicó que cuando se presenta un caso de consumo de sustancias psicoactivas el primer paso es recurrir al primer nivel del sistema de salud, es decir, a la EPS a la que pertenece la persona. Será el médico general, dependiendo de los síntomas y la gravedad que detecte, quien remita al paciente a una entidad con especialistas, como es el caso de la ESE Carisma, que es de segundo nivel de complejidad y que atiende personas de los 125 municipios de Antioquia, con prevalencia de Medellín y el área metropolitana por la cercanía con el hospital y la mayor cantidad de habitantes. Los investigadores del San Vicente Fundación, que también atiende casos a nivel departamental, advierten la necesidad de consultar a tiempo y sobre todo evitar las mezclas de cocaína con otros componentes.

CADA VEZ SON MÁS FRECUENTES LOS TABIQUES PERFORADOS

En 2022, incluso, el hospital Carisma, especializado en atender las adicciones a las drogas en el departamento, lanzó una alerta inesperada: el aumento de los casos de pacientes con tabique nasal perforado, una grave consecuencia del consumo de cocaína.

A través de un estudio de dos fases, Carisma identificó un incremento en personas con esta condición, al pasar de 134 a 360 casos en cerca de dos años y medio.

La alarma se generó porque el tabique perforado era extremadamente extraño antes, con el agravante de que recuperarse de ello requiere una costosa y difícil cirugía reconstructiva pues, al afectarse este hueso, la nariz queda sin sostén, lo que puede causar desfiguración y gran dolor, porque es una zona muy vulnerable.

“La cocaína cierra los vasos sanguíneos, sobre todo las arterias. El tabique nasal es una zona con muchas terminaciones arteriales, vasitos muy pequeños y frágiles. Cuando se aspira esta sustancia, queda impregnada en la fosa nasal y el tabique (que tiene una parte de cartílago y otra de hueso), y va cerrando la circulación, por lo cual el tejido se va dañando hasta que se muere y se hace el hueco”, precisó Juan Carlos Delgado, médico especialista en farmacodependencia de la entidad.

Añadió que esta situación desencadena problemas respiratorios que, en casos más extremos, puede extenderse la perforación al paladar o a otros huesos internos de la cabeza.

El mismo informe evidenció la preocupación de que aunque los pacientes con esta condición son principalmente personas entre los 20 y los 40 años, también han tenido casos de adolescentes de 15 o 16.

El gerente de Carisma, William Echavarría, también mostró su alarma porque, por lo general, las personas que llegan a su institución buscando ayuda lo hacen en condiciones de deterioro de la vida en aspectos físico, mental, social, familiar y laboral, debido a que se trata de un consumo sistemático y dependiente.

Consumo está iniciando desde los 13 años

Otro dato alarmante es que en Antioquia desde los 13 años los adolescentes se están convirtiendo en consumidores de todo tipo de drogas, según un estudio de consumo de sustancias psicoactivas realizado por la Escuela Contra la Drogadicción en 2022. Sobre la iniciación en este último grupo de drogas, el estudio reveló que la edad promedio está fijada en los 15,3 años. Las dos principales puertas de entrada al consumo para los niños menores de 15 años son la familia y la escuela. En el caso de la familia, las cifras muestran que son el tabaco, el alcohol, la marihuana y la cocaína las sustancias a las que los menores están más expuestos. En el entorno escolar, la exposición se extiende al resto del espectro de sustancias, sobre todo de drogas sintéticas como el 2CB (tusi o cocaína rosada) y el popper, entre muchas otras.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.