Muere Eduardo Robayo, fundador de Kokoriko en Colombia

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Eduardo Robayo, fundador de Kokoriko, en su restaurante, un ícono de la gastronomía colombiana.

Eduardo Robayo, fundador de Kokoriko y pionero del pollo asado en Colombia, falleció el 21 de marzo de 2026 a los 91 años. Su muerte fue confirmada por su esposa, Alba Lucía Gómez, y ha generado una ola de condolencias en el país.

Robayo fue una figura clave en la transformación de la gastronomía colombiana, popularizando el pollo asado como una opción accesible para todos los sectores de la población.

¿Cuál fue el legado de Eduardo Robayo en la gastronomía colombiana?

Eduardo Robayo dejó un legado significativo en la gastronomía colombiana, transformando el consumo de pollo en el país. Su visión y dedicación llevaron a Kokoriko a convertirse en una de las cadenas más queridas y reconocidas.

La marca, que comenzó como un pequeño restaurante en Cali en 1971, logró expandirse a más de 100 puntos de venta en Colombia, estableciendo un estándar de calidad y sabor en la comida rápida.

La historia de Kokoriko y su impacto cultural

Kokoriko no solo se convirtió en un referente gastronómico, sino que también forjó un espacio cultural donde generaciones de colombianos compartieron comidas y celebraciones. Su propuesta de valor se centró en un producto sencillo pero irresistiblemente preparado.

¿Cómo se inició la carrera empresarial de Eduardo Robayo?

La carrera de Eduardo Robayo en la industria alimentaria comenzó a finales de los años 60, después de haber trabajado como comerciante y joyero. Junto a Noé Cardona y Emilio Jordán, fundó la empresa Avesco, que sería la base de su éxito en el sector avícola.

El primer restaurante Kokoriko se abrió en 1971, marcando el inicio de una nueva era en el consumo de pollo en Colombia, llevando este producto de un consumo ocasional a una opción cotidiana.

La expansión de Kokoriko y su modelo de negocio

El crecimiento de Kokoriko se sustentó en una estrategia de estandarización y expansión, lo que permitió que la marca se consolidara como un líder en el sector. Este enfoque no solo generó riqueza, sino que también creó miles de empleos en el país.

Eduardo Robayo sonríe en su restaurante Kokoriko, rodeado de pollo asado y clientes felices.
Eduardo Robayo sonríe en su restaurante Kokoriko, rodeado de pollo asado y clientes felices.

¿Qué pasó con Kokoriko tras la muerte de su fundador?

Tras el fallecimiento de Eduardo Robayo, el control de Kokoriko ya no está en manos de la familia Robayo. En 2017, el grupo Inmaculada Guadalupe y Amigos (IGA) asumió la propiedad de la cadena, marcando una nueva etapa en su historia.

A pesar de este cambio, el legado de Robayo sigue presente en la marca, que continúa siendo una de las más reconocidas en el segmento de pollo preparado en Colombia.

El futuro de Kokoriko sin su fundador

Aunque Kokoriko ha cambiado de administración, su ADN, construido durante décadas por Eduardo Robayo, se mantiene como uno de sus principales activos. La marca sigue innovando y adaptándose a las nuevas tendencias del mercado.

Reacciones ante la muerte de Eduardo Robayo

La noticia del fallecimiento de Eduardo Robayo ha generado reacciones en distintos sectores. Personalidades y empresarios han expresado su pesar y han rendido homenaje a su legado empresarial.

El exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, y otros líderes de opinión han destacado su contribución al desarrollo de la gastronomía y su impacto en la sociedad colombiana.

¿Qué significa la muerte de Eduardo Robayo para el sector empresarial?

La partida de Eduardo Robayo representa una pérdida significativa para el sector empresarial en Colombia. Su vida y obra servirán como inspiración para futuras generaciones de emprendedores.

El impacto de Kokoriko en la cultura gastronómica colombiana

Kokoriko no solo se ha consolidado como una cadena de restaurantes, sino que ha tenido un impacto significativo en la cultura gastronómica de Colombia. Desde su apertura en 1971, el restaurante ha transformado la percepción del pollo asado, llevándolo a ser una opción habitual en la dieta de muchos colombianos. Esta popularización del pollo asado ha permitido que el producto se convierta en un referente en las mesas de las familias colombianas.

Eduardo Robayo sonriendo en su restaurante Kokoriko, rodeado de pollo asado y clientes satisfechos.
Eduardo Robayo sonriendo en su restaurante Kokoriko, rodeado de pollo asado y clientes satisfechos.

La marca ha logrado establecerse en la memoria colectiva de los consumidores, siendo sinónimo de calidad y sabor. A través de su receta característica, Kokoriko ha creado un vínculo emocional con sus clientes, quienes asocian la marca con momentos familiares y celebraciones, lo que ha contribuido a su éxito sostenido en el mercado.

La evolución del modelo de negocio de Kokoriko

Desde sus inicios, Kokoriko ha implementado un modelo de negocio innovador que ha permitido su expansión y consolidación en el sector gastronómico. La estrategia de estandarización en la preparación del pollo asado ha sido clave para mantener la calidad y el sabor que los clientes esperan en cada visita. Este enfoque ha facilitado la apertura de más de 100 puntos de venta en diversas regiones del país.

Además, la diversificación de la familia Robayo hacia otros sectores, como pensiones y vivienda, ha permitido que el legado de Eduardo Robayo trascienda el ámbito gastronómico. La capacidad de adaptación y la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio han sido características fundamentales en el desarrollo de la empresa, asegurando su relevancia en un mercado en constante cambio.

La transición de la administración de Kokoriko

En 2017, la administración de Kokoriko experimentó un cambio significativo cuando el control de la compañía pasó a manos del grupo Inmaculada Guadalupe y Amigos (IGA). Este movimiento marcó una nueva etapa en la historia de la marca, aunque el ADN de Kokoriko, construido por Eduardo Robayo, sigue siendo uno de sus principales activos. La transición ha permitido que la cadena mantenga su esencia mientras se beneficia de la experiencia y recursos del nuevo grupo propietario.

La continuidad de la marca en el mercado actual es un testimonio del legado de Robayo, quien estableció las bases para un negocio que ha perdurado a lo largo de las décadas. A pesar de los cambios en la administración, Kokoriko sigue siendo una de las cadenas más reconocidas y queridas por los colombianos, lo que refleja la fortaleza de su modelo de negocio y la calidad de sus productos.

Su compromiso con la calidad y su visión de negocio han dejado una huella duradera en la industria alimentaria del país.

El legado de Eduardo Robayo y su influencia en la gastronomía colombiana perdurarán en el paladar y el corazón de millones de colombianos.

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