En la última semana cerraron servicios en tres sedes, pero los problemas de la entidad son más graves.

El cierre del servicio de hospitalización de la Unidad Intermedia de Metrosalud en el barrio Santa Cruz, uno de los centros de atención más importantes del nororiente de Medellín, es tan solo la punta del iceberg de la crisis de infraestructura, financiera y administrativa que tiene a esa entidad contra las cuerdas durante los últimos años.

Pese a tener a su cargo la red de prestación de servicios pública más amplia de Medellín, con 9 unidades hospitalarias, 42 centros de salud y hasta una unidad de salud mental, la entidad bandera de la Alcaldía de Medellín en materia de salud pareciera estar abandonada a su suerte.

Desde un balance contable que arroja un déficit operacional de $35.051 millones con corte a noviembre de 2022, problemas de infraestructura graves o críticos en al menos 22 de sus sedes (que equivalen al 43,3% de la red) y múltiples promesas inconclusas hacen parte del balance de la institución faltando menos de un año para un nuevo cambio de gobierno.

Con una mirada llena de incertidumbre, Emilce del Socorro Pineda era una de las usuarias que durante la mañana del pasado martes 17 de enero permanecía sentada en una banca ubicada a las afueras de la Unidad Intermedia de Santa Cruz.

Luego de salir de su casa en el barrio Villa del Socorro acompañada por su hija, la mujer era una de las habitantes del nororiente de Medellín con miedo a quedarse sin donde ser atendida.

“La atención ha sido muy mala, llevamos esperando más de una hora. Nos dijeron que hay que esperar que porque están colapsados”, señaló la mujer, advirtiendo que la noticia del cierre en el servicio de hospitalización, ordenada por la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia el pasado lunes, ya se había regado como pólvora entre todos los pacientes.

Pese a estar allí acompañando a su esposo, diagnosticado con cáncer de colon hace más de un año, Pineda explicó que esa unidad intermedia es el centro de atención más cercano al que puede ir y, en caso de ser cerrado, se quedaría en el limbo.

“Uno depende de Savia Salud y nos afecta demasiado. Entonces si esto lo cierran y a uno lo llegan a hospitalizar, ¿qué hace uno?”, cuestionó Pineda.

En el caso de la Unidad Intermedia de Santa Cruz, la secretaria de Salud de Antioquia, Ligia Amparo Torres, señaló que el sellamiento ordenado se produjo en el marco de unas visitas de control y vigilancia que realiza esa entidad periódicamente.

“Se hizo el cierre del servicio de hospitalización, pero los pacientes que están en ese servicio permanecen atendidos. El hecho es que el ingreso de nuevos pacientes no será permitido hasta que no se subsanen los hallazgos que generaron el cierre parcial de este servicio”, dijo Torres.

Aunque EL COLOMBIANO solicitó reiteradamente a la Seccional de Salud explicar en detalle las falencias encontradas y dar a conocer las actas en las que se formalizó el sellamiento, la entidad se rehusó a compartir la información. No obstante, fuentes al interior de Metrosalud precisaron que el cierre parcial en Santa Cruz se habría tomado ante la falta de un médico en el servicio de hospitalización.

Un paciente que se agrava

Como si se tratara de una enfermedad que viene ganando terreno con el paso del tiempo, el sellamiento del servicio de hospitalización en Santa Cruz es tan solo uno de los síntomas de los males que aquejan a la entidad.

Desde el punto de vista del personal, esta no es la primera vez que la organización está en el ojo del huracán por carecer de manos en sus sedes. En octubre de 2021, por ejemplo, el Observatorio de Salud de la Personería de Medellín ya había emitido una alerta tras encontrar a los empleados de la entidad con sobrecarga laboral y problemas en la prestación de servicios en sedes como Santa Cruz, Santo Domingo, San Javier y Sol de Oriente.

En medio de ese panorama, los entes de control también han alertado por la crisis de infraestructura por la que atraviesan al menos 22 sedes, que de acuerdo con un diagnóstico que se hizo público durante un debate de control político realizado en el Concejo de Medellín muestran que casi la mitad de la red está en estado grave o severo.

En mayo de 2022, la entonces gerente Martha Cecilia Castrillón Suárez reveló que la entidad calculaba que el dinero que costaría resolver esos problemas ascendía por lo menos a los $185.780 millones, una cifra muy lejana a las asignaciones presupuestales de las que se ha beneficiado la entidad para esa tarea.

Y es que aunado a ese lío, la institución también está en problemas por su mala situación financiera, principalmente por culpa de las deudas que mantienen varias aseguradoras y su lugar en el presupuesto municipal, que ha sido priorizado para otras carteras.

Según el más reciente balance contable publicado por la misma entidad en su sitio web, con corte a noviembre de 2022, las finanzas arrojaban un déficit operacional de $35.051 millones.

Una entidad relegada

El médico Gonzalo Alberto Vélez López, presidente en Antioquia de la Asociación Médica Sindical (Asmedas), plantea que los males que hoy aquejan a Metrosalud pueden dividirse en dos caras. Mientras por un lado la entidad arrastra problemas estructurales de años atrás y problemas financieros vinculados al funcionamiento del sistema de salud, también padece de una falta de voluntad política para ser recuperada.

En este último factor, el líder gremial señala que desde el comienzo de este gobierno uno de los pedidos de Asmedas fue que en el plan municipal de desarrollo se incluyeran indicadores para volcar a la institucionalidad local a recuperar la entidad.

Así mismo, consideró que una ciudad con la capacidad administrativa de Medellín debería avergonzarse de los retrasos que tienen proyectos como la Unidad Hospitalaria de Buenos Aires, que tras más de ocho años construyéndose todavía no logra abrir sus servicios al oriente de Medellín.

Sentada en un andén ubicado a pocos metros de la portería de la Unidad Intermedia de Manrique, Doris Patricia Rojas Restrepo, habitante del barrio Buenos Aires lamentaba haber tenido que atravesar media ciudad para buscar atención para una cuñada con Sisbén, cuya única esperanza era ser atendida en Metrosalud.

“Nos bajamos a pie hasta Sagrado Corazón, de ahí cogimos el tranvía. Del tranvía nos bajamos en San José y cogimos el metroplús que pasa por la Oriental. Luego subimos hasta aquí”, narró Rojas, lamentando que tras ocho años de obras el oriente de Medellín todavía no tenga una unidad hospitalaria completa.

Con una mirada similar, Gustavo Chica, habitante del barrio Campo Valdés, fue uno de los pacientes que asistió a la Unidad Hospitalaria de Castilla el pasado martes y lamentó no poder acceder al servicio de ortopedia, suspendido en esa sede.

“Yo soy afiliado de Savia Salud y allí me dijeron que en todos los centros de Metrosalud lo atienden a uno, pero parece que no. Yo vine y me dijeron que no hay citas de ortopedia y que debo ir a Belén para que me atiendan”, lamentó Chica, advirtiendo que deberá cruzar toda la ciudad para poder ser atendido.

Preguntas pendientes

El pasado miércoles 11 de enero y faltando pocos meses para el cambio de gobierno, Metrosalud formalizó un relevo en su gerencia, luego de que se materializara la renuncia de la gerente Martha Castrillón y el cargo fuera asumido por la odontóloga Valentina Sosa Carvajal.

Durante su posesión, esta última funcionaria aseguró que dentro de sus prioridades estaría mejorar las finanzas de la entidad, mitigar la crisis de infraestructura y las relaciones con los sindicatos.

Para conocer en detalle el diagnóstico levantado durante ese proceso de empalme, qué estrategia se tiene para revertir la mala situación financiera y por qué la entidad no logra resolver sus crisis en sus sedes, EL COLOMBIANO envió un requerimiento a Metrosalud desde el pasado lunes 16 de enero. Hasta el cierre de esta edición la entidad se abstuvo de pronunciarse.

Más allá de este silencio, todos los pacientes expresaron su inconformidad por la crisis de la entidad y manifestaron su rechazo por las promesas incumplidas.

“Yo veo muy mal esa situación con Metrosalud. Si nos cierran los servicios ¿dónde nos van a hospitalizar? Si a mi esposo le pasa algo ¿dónde lo hospitalizarán a él? Esto nos afecta”, añadió Pineda, lamentando que los pacientes siempre sean los que lleven del bulto ante la falta de respuestas de las instituciones públicas para resolver los problemas.

Preguntas Las preguntas enviadas a Metrosalud y la Alcaldía que no fueron respondidas

1. ¿Cuál fue el diagnóstico que se levantó de la entidad durante el proceso de empalme tras el cambio de gerentes?

2. ¿Cómo está la situación financiera de la entidad?

3. ¿A cuánto asciende el déficit operacional de la entidad con corte a 2022?

4. ¿Qué estrategia tiene la entidad para revertir sus problemas financieros?

5. ¿Por qué no se ha entregado la sede de Metrosalud de Buenos Aires, pese a que se prometió a finales de 2022?

6. Los sindicatos de la entidad se quejan constantemente de que los empleados tienen malas condiciones laborales y hay temor de recortes de personal ¿qué acciones planea la entidad para mejorar la confianza y las condiciones de sus colaboradores?

7. En el último diagnóstico revelado por la entidad en un debate de control político ante el Concejo se reseñó que al menos 22 de sus sedes estaban en estado grave o crítico y que asumir las reparaciones necesarias costaría cerca de $185.780 millones ¿Por qué la entidad no dispone de esos recursos?

8. Con base en la respuesta del punto anterior, precisar a cuánto asciende el presupuesto para esos trabajos y cómo se planea invertir.

Jacobo Betancur Peláez

Comunicador social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especializado en la investigación de temáticas locales. También cubro temas relacionados con salud, historia y ciencia.