El debate sobre el cambio de horario en Estados Unidos volvió a instalarse tras la presentación de una nueva iniciativa en el Congreso. La propuesta, conocida como Daylight Act of 2026, fue impulsada por el representante de Florida Gregory Steube y busca poner fin al sistema actual que obliga a adelantar y atrasar los relojes dos veces al año.
El proyecto, identificado como H.R. 7378, no propone adoptar de forma permanente el horario estándar ni el horario de verano (DST, por sus siglas en inglés). En cambio, plantea un punto intermedio: adelantar los relojes 30 minutos respecto del horario estándar actual y mantener ese ajuste durante todo el año.
El objetivo declarado es resolver la discusión entre quienes prefieren amaneceres más temprano y quienes priorizan tardes con mayor luz natural. Al eliminar los cambios semestrales, se pretende evitar las alteraciones asociadas a cada transición estacional.
La iniciativa plantea la eliminación completa del sistema vigente de cambio bianual. En la práctica, los relojes dejarían de modificarse en la primavera boreal y en el otoño boreal al establecer un único horario permanente para todo el año.
Actualmente, el DST adelanta los relojes una hora respecto del estándar; la propuesta reduce ese adelanto a 30 minutos. Esta opción permitiría, según los argumentos presentados, conservar parte de la luz vespertina adicional sin generar amaneceres tan tardíos como los que produce el horario de verano permanente en invierno.
El Daylight Act of 2026 fue presentado formalmente el 4 de febrero de 2026 en la Cámara de Representantes. Tras su introducción, fue enviado al Comité de Energía y Comercio para su análisis inicial.
Hasta finales de febrero no se habían programado votaciones ni debates plenarios sobre la iniciativa. En términos legislativos, el proyecto se encuentra en una etapa temprana del proceso.
Para convertirse en ley federal, debe superar varias instancias: aprobación en la Cámara de Representantes, aprobación posterior en el Senado y, finalmente, la firma del presidente.
De acuerdo con Time and Date, quienes apoyan el cambio de horario argumentan:
Por otro lado, los críticos del sistema actual destacan:
Si el proyecto completara el proceso legislativo y recibiera la firma presidencial, el nuevo horario permanente entraría en vigor 90 días después de su promulgación. A partir de ese momento, dejarían de realizarse los ajustes de primavera y otoño.
El cambio afectaría la organización diaria de escuelas, empresas, transporte y medios de comunicación, que deberían adaptarse a un nuevo patrón de luz natural durante el año.