Después de anunciar la millonaria compra de la red social, Musk se ha dedicado a publicar afirmaciones polémicas que tiene a los usuarios expectantes y a los ejecutivos nerviosos.

La compra de Twitter todavía no se ha finalizado y la transacción de 44.000 millones de dólares ya está mostrando sus frutos. La compañía reportó un crecimiento del 16 % en usuarios activos diarios en relación a sus cifras del año pasado, mientras Musk, el nuevo dueño, ha anticipado en sus tuits cómo quiere que sean las reglas del juego en adelante.

Cuando apenas la junta estaba evaluando la oferta de Musk, ya decía que no iba a permitir los bots, usuarios controlados por un programa informático que responden a funciones automáticas, como el que rastrea los movimientos de su avión privado o usan las campañas políticas y publicitarias para crear tendencias.

De paso, también advirtió que quería autenticar todas las cuentas con usuarios reales.

Luego publicó una foto de Bill Gates, en caso de que “necesite perder una erección rápido”, una burla que dijo haber hecho porque Gates ataca a su compañía de autos eléctricos y energía solar Tesla, mientras dice apoyar las acciones que ayuden a prevenir el cambio climático.

Desde que empezaron las especulaciones de la compra de Twitter, ha dicho llevar la bandera de la libre expresión, pero se saben los problemas que han tenido la diferentes redes sociales por entender este concepto en sentido amplio.

El New York Times reportó que los ejecutivos de Twitter empezaron la red social con esta misma idea en mente, pero con el paso del tiempo se dieron cuenta que las restricciones eran necesarias, por lo que creen que a Musk le sucederá algo similar, una vez se familiarice con la real dimensión de Twitter.

En el tuit que tiene fijado en su perfil, Musk publicó que entiende por “libre expresión” lo que dice la ley, que está en contra de la censura y que el que debe regular lo que se entiende por libre expresión debe ser el Estado, por petición del pueblo. Mientras eso no sea así, no se deberían tomar acciones para regular lo que dice la gente.

En su perfil, Musk ya a dado algunas luces sobre lo que quiere para Twitter, especialmente en lo relacionado con política. El 25 de abril publicó: “La libertad de expresión es el cimiento de una democracia funcional, y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten los asuntos vitales para el futuro de la humanidad”. Al día siguiente, comentó que las reacciones de los extremos por sus declaraciones mostraban el temor a la libre expresión.

Twitter expulsó de su plataforma a Donald Trump por decisión de Jack Dorsey, uno de los cofundadores y actual dueño de la empresa, por sus violaciones frecuentes a las políticas de uso, como ser fuente de discursos de odio y noticias falsas. Al respecto, Musk comentó que gracias a esa decisión, la red social que Trump creó para poder seguir opinando, Truth Social, supera a Twitter en descargas en la App Store de Apple. “Truth Social (nombre terrible) existe porque Twitter censuró la libre expresión”, trinó.

Los analistas han señalado que la visión de Musk de su compañía es muy americana, no ha dimensionado que se trata de una red global, sujeta a regulaciones particulares en cada parte del mundo donde funciona y que sus dinámicas afectan sociedades y sistemas gubernamentales muy diferentes en simultánea. Algo que tampoco terminaban de entender los anteriores dueños.

Dice Musk que Twitter debe ser neutral, lo que sin duda molestará a los extremos tanto de derecha como de izquierda, y que estas ideologías llenan de prejuicios, sin embargo, esos mismos prejuicios personales pueden incidir en lo que Musk considera extremo, pues se definió con un gráfico como de centro derecha, una posición que varía con los años, de acuerdo a las tendencias.

Otra de las propuestas que planteó fue cifrar los mensajes privados de extremo a extremo, como lo hacen plataformas de mensajería instantánea Whatsapp y Signal, para evitar que terceros puedan acceder a ellos.

Los usuarios empezaron a bromear con qué otra compañía debería comprar Musk para hacerla funcionar, a lo que el sudafricano respondió que compraría Coca Cola para volver a poner en su fórmula cocaína, y que tampoco podía hacer milagros como comprar McDonalds para arreglar las máquinas de helados en cada una de sus sedes.

María Antonia Giraldo Rojas

Periodista cultural del área de Tendencias de EL COLOMBIANO.