El nuevo lanzamiento del cantante puertorriqueño está lleno de canciones de fiesta y amor, que invitan a pasar los días bajo el sol.

Luego de una etapa experimental, que le significó la fama mundial y la creación de un estilo, Bad Bunny vuelve a recurrir a sus raíces. Esta vez no está el conejito, el niño que alguna vez fue, que acompañó todos los videos YHLQMDLG (2020), sino un muchacho al principio de sus veinte que quiere salir de fiesta como en “Dos Mil 16”, una de sus canciones, donde se acuerda de las noches en parqueaderos tomando con amigos y “contigo” en parques, el sujeto femenino que nuevamente es antagonista de todas sus canciones.

Este Bad Bunny baila merengue, reggae y bossa nova. A ratos recuerda los tiempos del dembow, a finales del siglo XX, cuando llegó a Panamá y República Dominicana (donde grabó parte del disco), o incluso al merengue hip hop de Proyecto Uno, dos géneros que presidieron al reguetón. En las letras, también se recuerda esa historia, con uno que otro guiño a los clásicos, como un “salí con tu mujer” en el merengue “Después de la playa” y un “métele sazón y batería”.

Los invitados a colaborar son Chencho Corleone, antiguo vocalista de Plan B, Jhay Cortez, Tony Dize, Rauw Alejandro, los colombianos de Bomba Estéreo, The Marias y Buscabulla. Figuras que tienen protagonismo en el mercado actual, pero que también aportan un estilo particular, que suma a la atmósfera total del disco.

Las temas de las letras tienen que ver con el espíritu de los tiempos: las redes sociales son instrumentos para coquetear y presumir; el horóscopo sale a relucir, cuando confiesa que es fácil de enamorar y difícil de olvidar por ser Piscis; el compromiso social dice presente en “El Apagón”, sobre los cortes de electricidad en Puerto Rico; y, por supuesto, el sexo y el desamor, el gran tópico de su discografía.

Recuerda amores viejos y advierte que no se enamoren de él, pero aquí y allá aparece Gabriela Berlingeri, su novia de hace cuatro años, quien participó en la campaña de expectativa del disco, dándose un beso con el actor español Mario Casas.

El cierre está a cargo de una vieja conocida, “Calladita”, uno de los sencillos que lanzó en los dos años que pasaron desde su último disco, El último tour del mundo (2020), cuando se dedicó a disfrutar de los frutos de sus dos discos del 2020, pasó una temporada como luchador de la WWE, se estableció como icono de la moda, grabó una película con Brad Pitt y firmó para ser un nuevo villano en una película de Marvel.

Aunque se siente la continuidad temática y estilística, cada canción está hecha para ser un sencillo exitoso, a pesar de ser 23. Lo que parece ser la nueva regla de los discos de reguetón.

María Antonia Giraldo Rojas

Periodista cultural del área de Tendencias de EL COLOMBIANO.