Los habitantes son los que más sufren la situación. Piden más presencia del Ejército y la Policía.

La zozobra reina en el Bajo Cauca antioqueño de cuenta del llamado “paro armado” que anunció el grupo Clan del Golfo tras la extradición de quien era su máximo jefe, Dairo Antonio Úsuga, “Otoniel”. Desde la noche de este miércoles 5 de mayo comenzó la incertidumbre. Vía Whatsapp y redes sociales circularon mensajes en los que un miembro de la organización criminal ordenaba pintar paredes y acometer el llamado paro armado durante cuatro días.

Efectivamente, en varios municipios amanecieron pintados negocios comerciales, señales de tránsito y fachadas de casas. Con aerosol, para intimidar, se plasmaron las siglas AGC, que los delincuentes reconocen como Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

Un habitante de Tarazá contó, pidiendo reserva de su identidad, que el pueblo está “muerto” desde las 9:00 de la noche del miércoles. Por redes sociales y en persona corrió el rumor de la amenaza y la gente, con temor, no tuvo otra opción que cerrar los negocios y refugiarse en las casas. “La comunidad siempre es la más afectada con estas cosas. Acá en el pueblo no hay ni dónde conseguir comida. No hay nada, todo está cerrado”, comentó.

El habitante de Tarazá explicó que en ese pueblo, por ahora, no se han pintado negocios con las siglas de las AGC, pero se quejó de que la presencia de la Policía y el Ejército es escasa. “Hay muy poca fuerza pública. Por ahí se ven algunos patrullando, pero muy poquito, la verdad”, complementó. En El Bagre, en cambio, sí aparecieron fachadas con las siglas AGC.

La zozobra no solo se vive en el Bajo Cauca antioqueño. El miedo a acciones terroristas del Clan del Golfo también llega a municipios del sur de Córdoba, la Mojana y Sucre. Precisamente, en este último departamento fue quemado un bus que iba hacia Sincelejo. A los pasajeros los bajaron para prenderle fuego al vehículo.

Los reportes preliminares dan cuenta de que en el Bajo Cauca antioqueño ya se han quemado cuatro vehículos. Dos de ellos en Zaragoza y otros en Cáceres. La incertidumbre también la han padecido los conductores de carga. Algunos han subido videos a Twitter en los que registran sus recorridos por los pueblos y muestran la soledad y los comercios cerrados.

Ante la situación, la Gobernación de Antioquia anunció un consejo de seguridad extraordinario. Con el paso de las horas, el paro ha ido tomando fuerza. Comenzó con los rayones en fachadas y continuó con la quema de vehículos. Los pobladores, que viven la zozobra, piden al Estado una reacción más eficiente que les permita vivir en tranquilidad.