La persistente irrupción de aire ártico mantiene en vilo a Nueva York y a buena parte del noreste de Estados Unidos, en un escenario invernal que no solo prolonga temperaturas extremas, sino que además abre la puerta a la posible formación de otra tormenta costera durante el próximo fin de semana.
El invierno se intensificará en el área metropolitana de Nueva York con la llegada de un nuevo refuerzo de aire ártico que se instalará desde este martes por la noche y se extenderá durante el resto de la semana.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) de la ciudad de Nueva York, este pulso gélido provocará sensaciones térmicas bajo cero durante la madrugada y las primeras horas del miércoles 28 de enero, lo que llevó a la emisión de avisos por frío extremo para la ciudad, sectores del noreste de Nueva Jersey y el condado de Nassau, en Long Island.
Este episodio no será aislado. Los especialistas advirtieron que el aire inusualmente frío persistirá varios días, con nuevos descensos marcados hacia el jueves y, sobre todo, el viernes, cuando se espera el tramo más riguroso de la semana.
El impacto más severo de esta masa de aire polar no se limitará a los termómetros, sino que se sentirá con fuerza en la piel. El NWS detalló que, tras la medianoche, gran parte de la región registrará sensaciones térmicas que caerán por debajo de los cero grados, con valores que oscilarán entre -5°F y -9°F (-21°C a -23°C).
Estas condiciones extremas son las que motivaron la activación de los avisos por frío intenso, vigentes desde la medianoche hasta la mañana del miércoles en amplias zonas del área triestatal. Las autoridades subrayaron que este tipo de frío prolongado aumenta el riesgo de hipotermia y congelamiento, especialmente para quienes permanecen al aire libre durante períodos prolongados.
En este contexto de frío persistente, la atención también se centra en un dato poco frecuente para la ciudad. De acuerdo con un informe de Pix 11, Nueva York alcanzará los 0°F (-18°C), algo que no ocurre desde hace diez años.
Este umbral resulta especialmente difícil de alcanzar en la ciudad debido a su cercanía con el Atlántico, que suele moderar los extremos térmicos, y al efecto de isla de calor urbana, que tiende a elevar las temperaturas mínimas.
Mientras el frío domina el corto plazo, el foco comienza a desplazarse hacia el próximo fin de semana. Los meteorólogos del NWS señalaron que los modelos numéricos empezaron a mostrar el desarrollo de una tormenta costera frente al sureste de Estados Unidos, un sistema que podría influir en el noreste según cuál sea su trayectoria final.
Por ahora, el consenso de los principales modelos sugiere un “casi impacto”, con el núcleo del sistema que pasará mayormente mar adentro y solo rozará las áreas más orientales con algo de nieve y viento. Sin embargo, el organismo aclaró que aún existe un número significativo de escenarios posibles dentro de los conjuntos de pronóstico, algunos de los cuales colocan la tormenta más cerca de la costa, lo que obliga a no descartar efectos más notorios.





















